Provincias Unidas del Río de la Plata | la revolución de mayo

La Revolución de Mayo

Al conocerse en Buenos Aires la disolución de la Junta Suprema Central en España y su remplazo por el Consejo de Regencia de España e Indias, el 25 de mayo de 1810 el pueblo de la ciudad le desconoció autoridad para gobernar el Virreinato del Río de la Plata, destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, declaró rotos todos los vínculos de gobierno con las nuevas autoridades de España y mediante un cabildo abierto designó una junta de gobierno, conocida históricamente como la Primera Junta, cuyo nombre completo fue Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII. Esta junta asumió toda la autoridad sobre el territorio del virreinato a nombre del rey cautivo Fernando VII, al que Napoleón Bonaparte había hecho prisionero colocando en su lugar a su hermano, José I de España. Sin embargo, los historiadores consideran que las proclamaciones de lealtad a Fernando VII fueron un engaño conocido como la Máscara de Fernando VII, que ocultaba las auténticas motivaciones independentistas de sus impulsores con el fin de facilitar su cometido. Los fundamentos doctrinarios se complementaron con la teoría de la subrogación, por la cual al sustituir a la autoridad virreinal se asumían todas sus funciones y dignidades, por lo que la Junta exigía ser reconocida por las demás autoridades del virreinato, y solicitaba la elección de diputados en las ciudades y villas cabeceras de partido con el fin de sumarlos a ella. Para acabar con la oposición de parte de alguna de esas autoridades, que no la reconocieron, la Junta envió expediciones militares al interior del territorio que dieron origen a la guerra de la Independencia Argentina. Fue la Primera Junta quien sostuvo la primitiva denominación Provincias del Río de la Plata en 1810.

La Revolución de Mayo tuvo como consecuencia el origen del primer gobierno propio exitoso emancipado del Imperio español en América,[3]​ después de que fracasaran tres anteriores intentos inmediatos: la Revolución de Chuquisaca, el 25 de mayo de 1809, la Revolución de La Paz o Junta Tuitiva, el 16 de julio de 1809 –ambas producidas en el Virreinato del Río de la Plata– y la Revolución del 19 de abril de 1810 en la Capitanía General de Venezuela, que fueron aplastados por los ejércitos realistas.

Si bien la autoridad de la Junta porteña pretendió controlar todo el territorio del Virreinato del Río de la Plata, debió aceptar la temprana separación de la intendencia del Paraguay y el resto de su territorio efectivo varió según los vaivenes de la guerra de la independencia, que dieron lugar –en muy apretada síntesis– a la independencia del Alto Perú y de la Banda Oriental, que formaron los estados de Bolivia y Uruguay. Tras superar períodos de anarquía y guerras civiles las antiguas intendencias del período virreinal se fueron disgregando alrededor de sus ciudades principales hasta formar las trece provincias que se agruparon en lo que se denominó la Confederación Argentina, a partir del Pacto Federal de 1831.

La llegada de los diputados del interior amplió el número inicial de la Primera Junta a la llamada Junta Grande que empezó a redactar sus documentos utilizando la frase "los diputados de las provincias".

La Junta Conservadora que reemplazó a la Junta Grande, fue la primera autoridad que, al redactar el Reglamento Orgánico del 22 de octubre de 1811, nombró en su artículo 1. a "Los diputados de las Provincias Unidas..."

En 1813 fue convocada la Asamblea del año XIII, cuyo nombre oficial fue "Soberana Asamblea General Constituyente del Año XIII", primer congreso o asamblea que manifestó: "Que reside en ella la representación, y ejercicicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata..." y si bien no logró su fin de redactar una constitución, estableció atributos de la soberanía del nuevo estado, al adoptar el Escudo Nacional para remplazar a las armas del rey, la escarapela y el Himno Nacional.

La marcha patriótica de 1813 que derivó en el Himno Nacional Argentino utilizó los nombres "argentino" y "Provincias Unidas del Sud".

Como parte de la Máscara de Fernando VII, los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata mantuvieron la bandera española hasta 1815, llegando, incluso, a amonestar al general Manuel Belgrano por utilizar la celeste y blanca en su lugar.