George Washington | religión

Religión

Washington saliendo de misa en 1789 por Jennie Augusta Brownscomb.

Washington fue bautizado en la Iglesia de Inglaterra cuando tenía menos de dos meses de edad.[89]​ formó parte de la sacristía (consejo de laicos) en su iglesia local. A lo largo de su vida, habló del valor de la justicia y de buscar y ofrecer gracias por las «bendiciones del Cielo».

De sus propios escritos, se deduce que en términos prácticos era un deísta que tenía una profunda creencia y fe en la «Providencia» o una más alta «voluntad divina» que controlaba los acontecimientos humanos. Como en el calvinismo, el curso de la historia sigue un patrón ordenado y no una mera casualidad. En 1789 afirmó que el «autor del Universo» se había activamente interpuesto en favor de la Revolución Americana. Sin embargo, según un historiador, Paul F. Boller Jr, Washington nunca hizo el intento de personalizar sus propios puntos de vista religiosos o expresar cualquier apelación a la parte estética de pasajes bíblicos. El planteamiento de Boller dice que «las alusiones de Washington a la religión están casi totalmente ausentes del fondo de sus opiniones.»[90]

En una carta a George Mason en 1785, Washington escribió que él no estaba entre los alarmados por un proyecto de ley «haciendo que la gente pague en ayuda de la religión que profesa», pero consideró que era «poco político» aprobar esa medida y deseaba que nunca se hubiera propuesto, creyendo que sería perturbar la tranquilidad pública.[91]

Su hija adoptiva, Eleanor «Nelly» Custis Lewis, declaró: «He oído [a la madre de Nelly, Eleanor Calvert Custis, que residió en Mount Vernon dos años] decir que el general Washington siempre recibió el sacramento con mi abuela [Martha Washington] antes de la revolución».[95]​ Los historiadores y biógrafos continúan debatiendo el grado en el que se puede contar como cristiano y el grado en que era un deísta.

Washington representado como un maestre masón.

Fue uno de los primeros en hablar de la tolerancia religiosa y la libertad de religión. En 1775, ordenó que sus tropas no mostraran sentimientos anti-católicos por la quema en efigie del papa en la Noche de Guy Fawkes. Cuando contrataba obreros para Mount Vernon, le escribió a su agente: «Si son buenos trabajadores, pueden ser de Asia, África o Europa, pueden ser musulmanes, judíos, cristianos o de cualquier secta, o pueden ser ateos».[96]​ En 1790, escribió una respuesta a una carta de la Sinagoga Touro, en la que dijo que mientras las personas permanecieran como buenos ciudadanos, no tenían que temer la persecución por tener diferentes creencias o religiones. Esto fue un alivio para la comunidad judía de los Estados Unidos, ya que los judíos habían sido expulsados o discriminados en muchos países europeos.

(...) El Gobierno de los Estados Unidos (...) no da a la intolerancia ninguna aprobación, no ayudará a la persecución. (...) Que los hijos de la estirpe de Abraham que habitan en esta tierra, sigan mereciendo y disfrutando de la buena voluntad de los demás habitantes, mientras que cada uno se sienta en condiciones de seguridad bajo su parra e higuera, no habrá quien le haga miedo. Que el Padre de toda misericordia disperse con la luz las tinieblas sobre nuestros caminos, y haga que todos nosotros en nuestras diversas vocaciones seamos útiles aquí, y en su propio tiempo y forma eternamente felices.

La Carta de Derechos de los Estados Unidos estaba en proceso de ratificación en ese momento.