Calahorra | historia
English: Calahorra

Historia

Las primeras noticias de asentamientos humanos en el territorio municipal datan del período musteriense, tal y como atestiguan los numerosos restos de industria lítica hallados en la zona. Los hallazgos realizados en el yacimiento de Sorbán indican que grupos procedentes de las emigraciones indoeuropeas se asentaron en la zona. Hay pruebas de un asentamiento celtíbero estable durante la Edad del Hierro.

Edad Antigua

Hacia el siglo II a. C., el general romano Catón logró el sometimiento o la alianza a Roma de los pueblos del valle del Ebro. La primera noticia documental que se tiene es de principios del s. II a. C., durante el proconsulado de L. Manlio Acidino 179 a. C., que la cita como ciudad celtibérica. Los autores antiguos acerca de la ciudad de Calagurris en cuanto a su adscripción étnica, la señalan como vascona (Ptol. 2, 6, 67. Str. 3, 4, 10). Pero, según Tito Livio, se entiende que el vasconum ager era el territorio de los Vascones y Calagurris no estaba incluida en él, por lo que por ello debía de pertenecer a otro grupo étnico. De esta forma, alrededor del año 76 a. C. (momento en que escribió su obra Estrabón, el autor más antiguo que menciona a esta ciudad como vascona) Calagurris se incorporaría dentro del territorio vascón. Hecho que se sitúa a la finalización del conflicto sertoriano, puesto que los Vascones apoyaron a Pompeyo, mientras que Calagurris fue fiel a Sertorio, incluso después de fallecer este. Parece deducirse del anterior texto de Livio que los territorios situados al este de Calagurris, dependientes de las ciudades de Cascantum y Graccurris, serían ya territorio vascón en el año 76 a. C.[13]

Entre el siglo I a. C. y el siglo II, la ciudad se documenta como vascona, como citan expresamente los geógrafos Estrabón (Str. III, 4, 10) y Ptolomeo (Ptol. 2. 6. 66). La etimología del término Kalagurris y otras circunstancias inducen a considerar a autores como los profesores Ramírez, Gómez Fraile, Velaza y otros una ascendencia vascona mucho más antigua, pero sin apoyar su hipótesis en ninguna base lingüística, ya que la denominación más antigua legada por las fuentes clásicas u otras como las numismáticas, la citan como "kalakorikos", de indudable carácter céltico, probablemente berón por el sufijo "-ko".[15]

Calagurris Nassica Iulia

As acuñado en Calagurris Iulia en época imperial.

La reconstrucción de la ciudad se llevó a cabo en el antiguo núcleo original y al este del mismo. El período romano fue muy floreciente y favorecedor para la ciudad. La Calagurris inicial obtuvo el título de Násica (Nassica) en el año 171 antes de Cristo. Le fue otorgado por Publio Cornelio Escipión Nasica. Julio César le añadió el de Iulia poco tiempo después de su conquista, a mediados del siglo I antes de Cristo. Además, consiguió el patronazgo de Augusto. La fidelidad calagurritana a Roma y la fama de sus guerreros era tal que Augusto formó una guardia personal con soldados procedentes de Calagurris, además de licenciar a un destacamento,[16]​ y la obtención de otros privilegios como el título de municipium civium Romanorum, el cual otorgaba a sus habitantes la plena ciudadanía romana.

La extensión de la ciudad trascendió las murallas de la misma, ubicada sobre el cerro que domina la vega, y obligó a la construcción de algunos edificios públicos, como el circo, fuera de las mismas. El circo se ubicaba en lo que hoy es el paseo del Mercadal. Calagurris, como cualquier ciudad romana relevante, tenía todos los servicios necesarios, templos, foros, termas, cloacas, teatros, anfiteatro... Fue también sede de la administración de justicia.

Su importancia estratégica le posibilitó el ser ceca cuarenta años después de su conquista. Se tiene constancia que se acuñó moneda al menos en tres períodos históricos, en las guerras sertorianas, en el reinado de Augusto y Tiberio y en época visigótica bajo el reinado de Suintila: treinta y tres modelos de monedas aproximadamente.

La Calahorra cristiana

Se estima que Calahorra, como una de las principales ciudades de Vasconia, fue evangelizada durante el Bajo Imperio Romano. El estudioso calagurritano Pedro Gutiérrez supone que el Apóstol Santiago predicó en Calahorra la nueva doctrina y que San Pablo fundó la Iglesia Episcopal, dejando de Regente a su discípulo San Félix.

La primera noticia del establecimiento del cristianismo en el municipio de Calahorra se tiene en referencia al martirio y ajusticiamiento de los que ahora son sus patrones, san Emeterio y san Celedonio, que fueron legionarios romanos que abrazaron la fe de Cristo, y como consecuencia de ello fueron decapitados. La leyenda cuenta que sus cabezas fueron arrojadas al río Ebro y que estas, en vez de ser arrastradas por la corriente, ascendieron río arriba. El martirio de estos soldados de las legiones romanas sucedió a finales del siglo III; pudo ser en la persecución de Diocleciano o en la de Valeriano cuando fueron encarcelados y puestos ante la alternativa de renunciar a su fe o abandonar la profesión militar. Se cree que sucedió en el lugar donde ahora se levanta la catedral de Santa María.

El poeta romano Prudencio da testimonio del martirio y muerte de los hermanos Emeterio y Celedonio, durante el reinado de Diocleciano en el siglo IV. Prudencio hace referencia al baptisterio que se construyó en el lugar de la ejecución de estos mártires del cristianismo. Este mismo autor, en su obra Peristephanon, I, de mediados del siglo IV, ya dice:

¿os dais cuenta, vascones, entregados antaño a un grosero paganismo, de la sangre maravillosa que se ha hecho derramar...

lo que da pie a estimar que para esa fecha Calahorra ya estaba cristianizada.[5]

En el siglo IV se designa sede episcopal a la ciudad de Calahorra. De ella dependía un amplio territorio que, tal como describe Eliseo Sainz Ripa en su obra Sedes episcopales de La Rioja,

...llegaba a comprender, en dirección oeste-este, las dos orillas del Ebro desde la desembocadura del Bayas en Miranda hasta Mendavia, y solamente la margen derecha desde Mendavia hasta Alfaro, junto a las aguas del Alhama en Alfaro; en dirección norte-sur, desde las aguas del mar Cantábrico incluyendo toda Vizcaya y Álava y parte de Guipúzcoa hasta la divisoria fluvial de los Cameros con sus cotas más altas de San Lorenzo y los puertos de Piqueras, Oncala y El Madero, en las proximidades del Moncayo donde se hallan Cervera y Magaña. Dentro del reino de Navarra se extendía hasta las villas de Desojo, Torralba y El Busto. Además de la franja de los valles vascos hasta el mar y las tierras de Eulate en Navarra. Esta extensión se mantuvo hasta el año 1861.

El mantenimiento de la residencia del obispo ha llegado a nuestros días, aunque ha habido intentos de traspasarla a la capital riojana, denominándose en la actualidad Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Además, Ramiro I proclamó en el año 872 el Voto de Santiago en la Catedral de Santa María, que estuvo vigente hasta la promulgación de la Constitución de las Cortes de Cádiz.

Edad Media

En la dominación visigoda, el rey Leovigildo, años 568-586, entre otras ciudades de la Rioja, unió Calahorra a la Corona de los godos. Los musulmanes conquistaron la ciudad en el año 714 dejando su impronta en la agricultura y el urbanismo. La importancia estratégica de Calahorra también sería fundamental en la dominación árabe. Debido a ella fueron numerosas veces las que cambió de manos hasta que el 30 de abril de 1045 el rey García Sánchez III de Pamplona la conquistó y unió al reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra. Como toda La Rioja, fue tierra codiciada por los reinos fronterizos de Castilla, Navarra y Aragón. Fue incorporada al Reino de Castilla por Alfonso VI, quien años después otorgó a la ciudad el Fuero Municipal, aunque se mantuvieron las luchas fronterizas con Navarra y Aragón. Este rey consolidó Calahorra como cabeza del Obispado y engrandeció la Diócesis al añadir las tierras vascas conquistadas a Navarra. Durante la Baja Edad Media, Calahorra perdió su importancia como fortaleza, aumentando, sin embargo, su valor como sede episcopal de una vasta diócesis, cuyo obispo era uno de los personajes más influyentes del reino, y como centro artesanal y comercial recibiendo el privilegio de mercado semanal por la gracia de Alfonso X.[17]​ Así la Calahorra militar pasó a ser la Calahorra "burguesa". A finales de la Edad Media la guerra entre Castilla y Navarra en el s.XV devolvió cierto protagonismo a Calahorra. Con la anexión de Navarra por Fernando el Católico, en 1512, se pacificó definitivamente toda la zona.

Como fechas memorables para la ciudad, destaca el día de la proclamación del rey Enrique II de Castilla en 1366, o las visitas de los Reyes Católicos (1484) para visitar la Catedral y ratificar todos los privilegios de la ciudad y posteriormente de su nieto Carlos I de España en 1504 y el papa Adriano VI con San Ignacio de Loyola el 22 de marzo de 1522.[12]

La aljama

La ciudad de Calahorra contó con una aljama que estaba aislada por murallas del resto de la ciudad y tenía sus propias leyes. Los primeros asentamientos judíos se remontan al siglo XI y su mayor auge se dio en el siglo XIV, cuando contó con unos 600 habitantes que gozaban de gran prosperidad. Cuando Enrique II de Trastámara ocupó Calahorra, muchos de los habitantes de la aljama huyeron a Navarra. Cuando los reyes Católicos publicaron el decreto de Granada que supuso la expulsión de los judíos de los reinos de España, muchos de ellos se fueron (llevando el apellido de Calahorra, Alcalahorrí y Calahorrano) y se ubicaron en Cracovia y algunos años después llegaron a tierras sudamericanas, mientras otros se convirtieron al cristianismo.

La aljama fue ocupada por cristianos llegados de fuera de la ciudad, y los judíos que luego volvieron fueron ubicados en otros barrios para facilitar su integración. La sinagoga se encontraba en el terreno que actualmente ocupa el convento de San Francisco reconvertido en museo de pasos procesionales y su Torah se guarda en el museo diocesano sito en la catedral de Santa María. En esta judería pasó la última etapa de su vida el poeta, literato y astrónomo Abraham Ben Ma'ir Ben Ezra relevante personaje de la cultura hispano-hebraica. La aljama de la ciudad de Calahorra junto con otras localidades cercanas, formaban una judería cuya aljama más importante fue la calagurritana.

Edad Moderna

Los siglos XV, XVI y XVIII fueron importantes para el desarrollo urbanístico de la ciudad.

Una vez realizada la "Reconquista territorial", los Reyes Católicos se propusieron lograr la uniformidad y la ortodoxia religiosa. Las principales medidas tomadas fueron: la fundación de la Inquisición y la expulsión de los judíos. En Calahorra, además de la expulsión de los judíos en 1492, el 25 de agosto de 1580, el Ayuntamiento solicitó la de los gitanos.

En vista del daño que los gitanos hacían en los frutos y ganados pregonaron que todos salieran de esta jurisdicción en el término de un día natural so pena de doscientos azotes y diez años de galeras al remo.

En siglos posteriores se redactarán varias Pragmáticas Sanciones contra los gitanos para castigar su "vagancia". En Calahorra como cabeza de la Diócesis se estableció un tribunal de la Inquisición. Así lo explica el Doctor en Filología Hispánica y estudioso de la Inquisición en Calahorra Jesús Fernando Cáseda Teresa:

Se da la circunstancia de que Calahorra fue sede del Tribunal de la Inquisición a partir de 1521. Aunque en realidad dicha fecha constituye tan sólo la de la asunción por parte de Calahorra del tribunal navarro, anteriormente itinerante y situado tras la unión al Reino de Castilla en Estella y Tudela. Como sede estuvo en Calahorra hasta su traslado a Logroño en 1570 y sin duda fue uno de los más activos de España.[18]

En estos 50 años de Inquisición se asentaron diversas órdenes religiosas y se produjo una gran actividad constructora. Sin embargo, perdido el papel fronterizo, militar e inquisitorial, dejó de ser la primera ciudad de la región en beneficio de Logroño. A partir de ese momento, su principal función siguió siendo la religiosa y los eclesiásticos el grupo social más influyente a nivel político y civil ya que de ellos dependía el hospital, la educación o el teatro y controlaban el mayor número de propiedades agrícolas y urbanas. Este siglo acabó con Calahorra afectada seriamente por la peste celebrándose funciones religiosas de acción de gracias y fiestas populares cuando cesó el brote.

El siglo XVIII fue para la ciudad un período próspero como reflejan las abundantes construcciones y los numerosos artistas que trabajaron y tuvieron taller abierto en Calahorra. Durante la Guerra de Sucesión Española, en 1711, la reina María Luisa Gabriela de Saboya y el Príncipe de Asturias pararon en Calahorra para esperar al rey Felipe V y así dirigirse juntos a Zaragoza. Llegaron el 11 de enero y permanecieron varios días hospedados en el Palacio de D. Miguel Pereda, Caballero de la Orden de Santiago y corregidor de la ciudad de León. El Rey llegó el día 17 y como obsequió ofreció mil escudos de plata.

Estadísticas del año 1797, recogidas por don Pedro Gutiérrez:

Tenía 1149 casas; dos tabernas; nueve molinos harineros; seis tenerías; una carnicería de la ciudad y otra del cabildo catedral; un granero para el pósito y otro para los propios de la ciudad; cuatro posadas públicas; una pastelería; dos molinos de aceite; un hospital y un hospicio con ocho ermitaños; un convento de Carmelitas, otro de Franciscanos y otro de MM. Carmelitas; ocho mayorazgos; sesenta y dos hijosdalgos; veintinueve empleados en Rentas Generales y Parroquiales; cinco escribanos, tres abogados seculares, dos procuradores, dos alguaciles, cuatro médicos, siete cirujanos, tres boticarios, seis albéitares, tres arquitectos, dos escultores (Diego Camporredondo y Manuel Adán), tres plateros y dos latoneros broncistas. Un agualojero, 24 sastres casados, 33 zapateros, 2 zurradores, 3 chocolateros, 2 hiladores de cáñamo, 27 tejedores, 2 tintoreros, 8 carpinteros, 2 taconeros, 6 cereros y confiteros, 18 aguadores, 2 fábricas de aguardiente, 18 albañiles, 9 hornos de pan, 4 herreros, 3 esparteros, 20 alpargateros y 2 canteros. El número de habitantes mayores de 16 años, era de 1978. No se determina el número de niños.

Edad Contemporánea

El siglo XIX significó, con la llegada del telégrafo público (1862), el ferrocarril (1863) y el servicio de correos (1868) y el desarrollo de la industria conservera, la transformación ciudadana hasta llegar a convertirse en la cabeza comarcal de la Rioja Baja. El nuevo siglo trajo la industrialización y el desarrollo social, financiero, urbanístico y de las comunicaciones. Esta modernización impulsó con fuerza la vida de la ciudad que hoy ha cuadruplicado su extensión a costa del deterioro de la ciudad histórica.[17]

En 1801 Calahorra y su partido se integraron en la Real Sociedad Económica de La Rioja, la cual era una de las sociedades de amigos del país fundadas en el siglo XVIII conforme a los ideales de la ilustración.

En 1806 con la construcción del nuevo cementerio independiente a las iglesias, quedó prohibido enterrar en Iglesias y atrios como se había hecho hasta entonces.

Guerra de Independencia Española:

  • 1808:

- 21 de julio: se recibió una Carta Orden de Sr. Jefe del Estado Mayor de los Ejércitos de los Pirineos Occidentales siendo que el día 23, llegarían las tropas "aliadas" francesas y que se les parara 1800 raciones de víveres con 500 de forraje.

- 31 de agosto: José Bonaparte visitó la ciudad y se hospedó en casa de D. Miguel Raón, quien había huido por temor a los invasores. Allí "el intruso" acabó con la bodega del calagurritano, por esto, hay quien asegura, que al pretendiente se le dio el sobrenombre de "Pepe Botella". Otros aseguran que era abstemio.

- 24 de octubre: el general Castaños llegó a Calahorra victorioso de Bailén.

- 12 de noviembre: visitaron Calahorra el general Palafox y el Conde de Montijo, pero el día 21 tuvieron que retirarse las tropas españolas, volviendo los franceses al siguiente día. En su estancia saquearon la Sacristía de la Catedral y provocaron disturbios en la ciudad. A final de mes llegaron más tropas enemigas y las autoridades huyeron. Así, la ciudad se dividió (como el país entero) entre patriotas y afrancesados.

  • 1809: continúan llegando tropas francesas y el hospital se satura.
  • 1810-1811: fueron requeridas la mayoría de las caballerías y se realizaron expropiaciones de trigo a los vecinos para abastecer a las tropas y se exigieron las alhajas de plata a la Iglesia.
  • 1812: la deuda de la ciudad ya era insostenible y el precio de la fanega de trigo se disparó.
  • 1813: las tropas españolas liberaron Calahorra, se reconstituyó el Ayuntamiento y se repuso a los empleados públicos en sus cargos; además se proclamó la Constitución de 1812. Aquí se acantonó una brigada de tropas españolas, portuguesas e inglesas, lideradas por Espoz y Mina.

La guerra habría sido mucho más destructiva para Calahorra si ciudadanos como Gaspar de Miranda y Bernedo o Miguel Raón Merino no hubiesen actuado en favor de su ciudad, uno como corregidor (posteriormente sería el primer alcalde constitucional) administrando y dirigiendo el municipio en tiempos de ingobernabilidad y otro alojando en su casa-palacio a generales de ambos mandos e intentando interceder para liberar a presos.

Durante el Trienio Liberal, no hubo en Calahorra ningún incidente grave, salvo algunos disturbios que se saldaron con varios heridos por disparos; el paso del General Riego fue triunfal. En 1823, se destituyó al Ayuntamiento Constitucional y se revirtieron los cambios "revolucionarios".

El 10 de octubre de 1833, los realistas se alzaron en la plaza del Raso al grito de ¡Viva Carlos V! Sin embargo, en diciembre los voluntarios realistas fueron desarmados y se celebró la proclamación de Isabel II. Esta fue una época de inestabilidad para la ciudad, que se vio, además, afectada por un brote de cólera que causó gran número de víctimas. El cólera volvería a Calahorra durante septiembre y octubre de 1885. Durante la Primera Guerra Carlista, en Calahorra se acuartelaron temporalmente tropas de ambos bandos, llegando incluso a permanecer algún tiempo el general Zumalacárregui. Esto ocasionó conflictos entre los vecinos y desabastecimiento. Por parte del Ayuntamiento se apoyó al bando liberal, castigando con incautaciones y multas a los carlistas. Finalmente, el 22 de septiembre de 1839 se celebró la paz acordada en el convenio de Vergara. Este mismo año, el general Espartero estuvo en la ciudad. Durante las guerras carlistas la casa-cuartel fue el al actual colegio Santa Teresa.

Según el censo, Calahorra contaba en 1838 con 5426 habitantes.

La iglesia de Santiago en un grabado publicado en el Semanario Pintoresco Español (1849)

En los meses de mayo y junio de 1851 se genera gran revuelo en la ciudad por la intención (sempiterna) de trasladar la Silla Episcopal a la ciudad de Logroño. El Ayuntamiento y el Cabildo, con el apoyo de Santo Domingo de la Calzada, Segorbe y Orihuela (ciudades en la misma situación), intentan parar el traslado, solicitando incluso, Calahorra y Sto. Domingo, en julio del siguiente año la integración en la provincia de Soria.

La revolución de 1854 triunfó rápidamente en Calahorra y para agosto ya había un gobierno provisional y un batallón de la Milicia Nacional, siendo estos cambios revertido al fin del Bienio Progresista (1854-1856).

En 1867 se terminó la construcción del puente de hierro sobre el Cidacos, derribado en 1999 por el Ayuntamiento (una acción incomprensible que muchos ciudadanos criticaron en su momento e intentaron evitar con una manifestación)[19]

El 1 de octubre de 1868 se constituyó la Junta de Gobierno Revolucionaria, días antes de que las tropas se pronunciasen contra Isabel II en ciudades tan importantes como Santander, y los partidarios revolucionarios de la zona se reunieron en la plaza del Raso y gritaron ¡Viva a la Soberanía Nacional! y ¡Abajo la Reina! Esa misma noche se presentaron en esta ciudad una Sección de la Guardia Civil de Carabineros y una Compañía de Infantería que se enfrentaron a los exaltados, saldándose la refriega con la retirada de los revolucionarios, dos muertos y varios heridos. Calahorra volvió a la normalidad una vez destronada la Reina por el triunfo de la Gloriosa.

Como curiosidad, el rey Amadeo I mantuvo una breve estancia en la ciudad alojado en los sres. Olózaga ("casa de las columnas" de la calle Grande), durante su efímero reinado. El 8 de septiembre de 1878 se inauguró el monumento a la Matrona que fue instalado en la plaza del Raso. El 31 de agosto de 1880, el torero Lagartijo inauguró la antigua plaza de toros construida en el solar de D. Rafael Díaz, donde posteriormente se construyó el Teatro Ideal; además actuó de segundo espada uno de sus hermanos. Dos años más tarde volvió a torear en la misma fecha haciéndolo gratuitamente ya que los beneficios fueron destinados al hospital.

En abril de 1892 el rumor del traslado de la Silla Episcopal llegándose a producir en los siguientes meses algún disturbio. El 7 de junio el ayuntamiento se reunió para tratar el asunto, muchos ciudadanos se concentraron frente al consistorio y apedrearon las ventanas de los canónigos partidarios del traslado. El 8 de junio, llegó a Calahorra el inspector Franco acompañado de un comandante y cuatro parejas de la Guardia Civil. Fue recibido con pitos y abucheos por en la estación por una multitud hostil que acabó apedreando y apaleando a las autoridades. El Alcalde provisional, Cruz Félez, herido también por una pedrada, delegó el mando en el segundo Teniente de Alcalde, mientras pedía auxilio militar:

“Pueblo alborotadísimo. Horrorosa situación la que se atraviesa. Apedreada la estación del ferrocarril y tren y lesionado gravemente el Sr. Inspector. Apedreada igualmente la casa de telégrafos [...] Me creo impotente para contener el orden y reprimir los tumultos”.

El Gobernador Civil telegrafió a Calahorra afirmando que "Ni oficial ni extraoficialmente está confirmada la traslación de la Silla Episcopal". Sin embargo, la noche de aquel día todavía había grupos por las calles que apedreaban varias casas de particulares. Un sargento y varios guardias habían resultado heridos. Por esto, el Capitán General de Burgos decretó el estado de sitio y concedió autorización para movilizar las tropas necesarias. Así el día 10 llegó a Calahorra el batallón de Albuera que fue recibido con silbidos al grito de “¡No queremos tropa, sino Obispo!”. Además como recoge D. Pedro Gutiérrez en su "Historia de la muy noble, antigua y leal ciudad de Calahorra", cuando las topas yendo a la cabeza el Gobernador Militar, D. Fermín Jáudenes, el Gobernador Civil, Sr. Camacho y las autoridades locales se dirigían al cuartel, abriéndose paso entre gran número de calahorranos, una mujer, Saturnina Mangado, "en un momento de arrebato heroico", se lanzó súbitamente al Gobernador Civil, le abofeteó y le arrancó medio bigote. Este asunto, dice el estudioso, pudo llegar por su gravedad al Gobierno y al Vaticano. Viendo que la situación solo empeoraba el Gobernador Civil resignó el mando en la autoridad militar "que procederá sin contemplación alguna”. Algo que refleja claramente la situación crítica de Calahorra es que para permitir la salida del Gobernador Civil las tropas tuvieron que realizar una carga. El mismo Gobernador emite un telegrama al Ministerio de la Gobernación informando acerca de la situación crítica de la ciudad, calificando de "fiereza brutal la de estas gentes" y comunicando su traspaso de poderes al Gobernador Militar. La solución del Gobernador Militar fue declarar la Ley Marcial hasta el día 17 de junio, cuando el Gobernador Militar, de acuerdo con el alcalde y el juez, decidió "el levantamiento del sitio de guerra" viendo que la ciudad había vuelto a la normalidad. Al día siguiente, el cabildo catedralicio declaró que no era oportuna la traslación [de la silla episcopal] y debía respetarse el estado de la cuestión tal y como estaba.[21]

Y si España abría el nuevo siglo con una guerra, la de la Independencia, volvía a cerrarlo con una nueva guerra, la Guerra de Independencia cubana, que según un estudio de 2014[22]​ acabó con la vida de 23 jóvenes y valientes calagurritanos que deberían ser recordados por su ciudad y sus vecinos.

El día 13 de junio de 1900 tuvo lugar el terrible incendio de la Catedral que acabó con todo el retablo mayor, a excepción de las reliquias de los Santos Mártires y de un relieve que representa el "Milagro de la Palmera", que actualmente se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.[23]

La Semana Trágica también tuvo consecuencias en Calahorra, a finales de julio de 1909 dos reservistas fueron llamados a filas, el 27 de 1909 debían partir en tren hacia Zaragoza, sin embargo los calagurritanos detuvieron el tráfico ferroviario de la estación, dos trenes (que transportaban principalmente reservistas de otras ciudades) tuvieron que detenerse, pues se oponían a la marcha de sus dos conciudadanos. 30 Personas fueron detenidas, 6 procesadas y 4 condenadas por insultar e increpar a la guardia civil.[24]

El final de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera se desarrollaron en Calahorra sin incidentes importantes. Las elecciones de abril de 1931 las ganaron, como en 41 de las capitales de provincia, la conjunción republicano-socialista, esta candidatura obtuvo 12 de los 18 concejales. El candidato más votado fue César Luis Arpón (509 votos) del Partido Republicano Radical Socialista sin embargo la corporación constituida el 15 de abril eligió como alcalde a Lucio Díez San Juan del Partido Republicano Radical. La corporación republicana tendría que hacer frente a numerosos problemas sin apenas recursos económicos. El alcalde dimitió el 12 de diciembre y el primer teniente de alcalde ejerció el cargo en funciones hasta el nombramiento de César Luis Arpón como nuevo regidor. La corporación estuvo totalmente dividida durante el bienio reformista, ni los conservadores ni los radicales acudieron a los plenos. Tras el triunfo de la derecha en las elecciones generales de 1933 se desarrollaron los incidentes más graves, destacaron las protestas contra Gil Robles y Miguel Maura (de visita por mitines), el intento de asalto del ayuntamiento de 150 cenetistas y la tentativa de incendio de la puerta de los jerónimos de la Catedral. El 18 de octubre del 34 la corporación es cesada por el gobierno civil tras la revolución de octubre siendo sustituida por otra de concejales monárquicos y derechistas. Leopoldo Sáenz Eguizábal (PRR) es nombrado alcalde, cargo que ostentó hasta el 13 de marzo del 35, cuando dimite por la división interna de su partido, le sustituyó Felipe Calleja (PRR) en funciones hasta el día 15, cuando es elegido alcalde Emilio González Barco (PRR) que gobernó hasta el 21 de febrero del 36. Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones generales de 1936, todos los concejales son sustituidos por los concejales depuestos tras las elecciones de 1933. Así, es elegido de nuevo como alcalde César Luis Arpón (PRRS) quien presidirá el ayuntamiento desde hasta el 17 de julio.

El 19 de julio, un día después del golpe de estado, el sargento de la guardia civil de Calahorra fue detenido. El Ejército del Regimiento de Infantería de Bailén 24 llegó ese mismo día a la ciudad. Solo encontraron una resistencia notable en el Raso, donde unos paisanos se habían apoderado de armas y habían subido a lo alto de la torre de Santiago para disparar a las tropas regulares procedentes de Logroño. El alcalde César Luis Arpón huyó de la ciudad para integrarse en el ejército de la República, en una brigada de riojanos que habían escapado. Del resto de la Corporación: dos concejales lograron huir y el resto (6) fueron asesinados. La represión fue dura, "si en Logroño fueron asesinadas 240 personas de una población de 34 329, en Calahorra las víctimas mortales fueron, al menos 214, de una población de 12 000 habitantes."[24]​ Ya con la Dictadura, el Ayuntamiento desarrolló una amplia política de obras públicas (nuevo ayuntamiento, cuartel, matadero, "casas baratas", pavimentaciones, alcantarillado, el Instituto, la Escuela de Formación Profesional, las piscinas, el Parador Nacional).

Durante la Transición, el referéndum sobre la reforma política y el referéndum constitucional fueron aprobados por mayoría amplia (9558-95 % y 8824-89 %, respectivamente). Con la llegada de la democracia, el 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales en más de 40 años y el 19 se celebró la sesión constitutiva del primer ayuntamiento democrático desde la II República. El Alcalde elegido fue Ernesto Sáenz Enciso.

El 21 de marzo de 2008, coincidiendo con la celebración del Viernes Santo, ETA hizo explosionar un coche bomba en la parte trasera del cuartel de la Guardia Civil de esta ciudad sin causar víctimas mortales aunque sí grandes destrozos, muchas casas y establecimientos colindantes resultaron dañados, y un guardia civil herido leve. Esta era la segunda vez que ETA atentaba en esta ciudad contra la casa cuartel de la Guardia Civil, ya hubo un ataque el 12 de diciembre de 1983 cuando, poco después de las 18:30, explotó el coche bomba junto a la parte del cuartel que era utilizada como vivienda particular del capitán del puesto, tampoco en aquella ocasión hubo víctimas mortales pero sí daños materiales.[25]