Buenos Aires | historia
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Historia

Buenos Aires en su primera fundación, duró cinco años asolada por los nativos. (1536)

Exploración

El 24 de agosto de 1534, Diego García de Moguer, viaja en una segunda expedición hacia el río de la Plata, con la carabela Concepción, pasa por la isla de Santiago de Cabo Verde, luego al Brasil, donde desciende el estuario de los ríos Uruguay y Paraná.

1536: Primera fundación de Buenos Aires

El 2 de febrero de 1536 (o 3 de febrero según otros historiadores), el español Pedro de Mendoza, estableció un asentamiento al que le dio el nombre de Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre en una región habitada por aborígenes pampas conocidos como querandíes.[78]​ Después de hambrunas y conflictos con los querandíes, que llegaron a invadirla, la posición fue finalmente abandonada y destruida por los propios españoles a finales de junio de 1541.[79]

11 de junio de 1580: Segunda fundación de Buenos Aires

Parcelamiento original de Buenos Aires, realizado por Garay en 1580.

En enero de 1580 el Adelantado Juan de Garay levantó el estandarte real en Asunción para convocar a una jornada, es decir la incursión en tierras despobladas y el establecimento de un asentamiento en ellas: cada uno de los expedicionarios debía ir "... a su costa y misión”, es decir, pagando su equipo, víveres, armas y caballos. Se inscribieron sesenta vecinos, de los cuales cincuenta y dos eran los llamados; “mancebos de la tierra”, es decir, criollos, algunos de ellos mestizos. Además la ciudad proveyó ganado, plantas, forrajes y maderas para el nuevo asentamiento.

A fines de febrero una parte de los expedicionarios se embarcó en Asunción, mientras las tropas de caballos y vacas fueron por tierra. A mediados de marzo, zarpó Garay con el resto de la comitiva, en la carabela "San Cristóbal de Buena Ventura", construida en astilleros paraguayos, la cual debía proseguir luego su viaje a España. Dos bergantines se sumaban a la escuadrilla, además de canoas tripuladas por nativos guaraníes quienes, con sus familias, también participarían de la fundación.

Después de recalar en Santa Fe, fundada previamente y donde Garay tenía su familia, se reanudó el viaje a fines de mayo. El 29 de este mes, la escuadrilla fondeó en el Riachuelo en el lugar donde estuvo el destruido poblado de Mendoza. Se lo reputó inadecuado para la nueva población y se buscó mejor emplazamiento. Al fin fue ubicado el lugar, según las crónicas una media legua al norte, en un lugar alto. Allí, el sábado 11 de junio de 1580 tuvo lugar la solemne fundación jurídica de la ciudad, a la que se dio el nombre de Ciudad de la Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires.

De acuerdo a las ordenanzas y leyes de Indias, la ceremonia comenzó por la mañana en la futura Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo, cuando Garay hizo plantar una cruz en el sitio destinado para la iglesia. En seguida se constituyó el primer Cabildo y se erigió el Rollo de justicia en el centro de la Plaza. Finalmente, Garay tomó posesión del territorio, echando mano a la espada, cortando con ella unas briznas de hierba y tirando estocadas según el ceremonial. Con estos ritos, quedó definitivamente fundada la ciudad de Buenos Aires

Primera vista conocida de Buenos Aires, pintada hacia 1628 por un holandés.
El Cabildo de Buenos Aires fue una institución fundada 1580 que funcionó hasta 1821 en quedó reemplazada en sus funciones por la Junta de Representantes de Buenos Aires.
Iglesia de San Ignacio, es el templo católico en pie más antiguo de la ciudad de Buenos Aires

Originariamente Buenos Aires, nombre que reemplazó en la práctica al de Ciudad de la Trinidad, fue sede de una gobernación subordinada al Virreinato del Perú. Durante unos dos siglos los habitantes, más tarde designados como porteños, sufrieron muchas penurias: alejados de todo centro comercial importante, carecían de los elementos necesarios para mantener el estilo de vida europeo y eran incapaces de fabricarlos en la ciudad. La Corona, por su parte, privilegiaba los puertos sobre el Pacífico, por sus ricos cargamentos, y por lo tanto relegaba a Buenos Aires a un segundo plano, ya que solamente recibía dos navíos de registro por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno.[81]​ Esto llevó a que los habitantes (apenas unos 500 en 1602)[81]

En 1680 los portugueses, recientemente independizados de España, llegaron con una expedición a Colonia del Sacramento, en la costa opuesta del Río de La Plata, pretendiendo establecerse en ese territorio poco poblado pero dependiente del monarca castellano. El gobernador de Buenos Aires, José de Garro, después de enviarles un ultimátum ordenándoles su retirada, el cual fu rechazado, reunió a los habitantes que sumaban unos tres mil hombres con contingenes provenientes de otras ciudades de la gobernación, incluídos guaraníes de las Misiones, y atacó con éxito a los usurpadores. Esta contundente victoria, fue muy celebrada en Buenos Aires y la hizo más prestigiosa en el seno de la Monarquía Hispánica.[81]

A partir del siglo XVIII cobró gran auge en la ciudad el comercio de esclavos africanos, cuyos principales empresarios eran británicos.[83]​ Muchos de estos esclavos quedaron afincados en la ciudad para realizar tareas domésticas en las casas de las familias más importantes. Esto llevó a que la ciudad llegara a tener un 25 % de población de origen africano sobre el total de sus habitantes.

La industria del cuero fue progresando, y hacia mediados del siglo XVIII existía una producción local importante. Por otra parte, dado que en Buenos Aires solo se podía prosperar por lo que uno tenía, el valor social no lo daban los apellidos o la cercanía con la aristocracia, sino el éxito logrado por mérito propio. A diferencia de otras ciudades vecinas, los prejuicios aristocráticos o de castas tenían menor preponderancia que la fortuna.[81]

En 1776, la ciudad fue designada capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata. Las causas principales de esta decisión se debieron a: la necesidad de frenar el avance portugués, y británico, en la región, el intento de terminar con el contrabando,[81]​ y se pobló de comerciantes y los primeros estancieros.

Invasiones extranjeras y proceso de independencia de España

Desde su creación hasta 1807 la ciudad sufrió varias invasiones. En 1582, un corsario inglés [cita requerida] intentó un desembarco en la isla Martín García pero fue rechazado. En 1587 el inglés Thomas Cavendish intentó apoderarse de la ciudad, sin lograrlo. En 1658 se produjo el tercer intento, ordenado por Luis XIV, rey de Francia, pero el Maestro de campo, don Pedro de Baigorri Ruiz, a la sazón gobernador de Buenos Aires, logró defender con éxito el puerto. El cuarto intento estuvo a cargo del aventurero Mr. de Pintis, pero el vecindario lo rechazó. En 1699 se produjo la quinta invasión a cargo de una banda de piratas daneses que fue rápidamente expulsada. Durante el gobierno de Bruno Mauricio de Zabala, el francés Étienne Moreau desembarcó en la costa oriental del Río de La Plata, donde las tropas españolas lo rechazaron y mataron.

En el marco de la Guerra anglo-española (1804-1809) —undécima guerra anglo-española—, en 1806, Gran Bretaña se había interesado en las riquezas de la región y España estaba aliada a Francia, enemigo de aquel imperio. El 27 de junio el mayor general inglés William Carr Beresford se apoderó de Buenos Aires, casi sin resistencia, pues no existía un ejército fuerte y organizado. Tomó el gobierno, pero fue derrotado el 12 de agosto de 1806 por un ejército proveniente de Montevideo comandado por el francés Santiago de Liniers.[86]​ En 1807 una segunda expedición inglesa al mando de John Whitelocke tomó la plaza fuerte de Montevideo y permaneció en este enclave por varios meses. El 5 de julio de 1807, Whitelocke intentó ocupar Buenos Aires, pero sus habitantes y las milicias urbanas, ahora organizadas y —una vez más con ayuda de Liniers— derrotaron a los ingleses.[87]

Como consecuencia de esto se produjo la deposición del poder de los españoles en beneficio de los criollos.[90]

Hasta fines del siglo XIX

El Fuerte (donde actualmente se encuentra la Casa Rosada) y la costa del Río de la Plata hacia 1816.
La misma vista en una fotografía de 1888. El Fuerte fue demolido y se observa la Aduana Taylor y la Estación Central de Buenos Aires.
Antiguamente, el Río de la Plata llegaba a la altura de la Avenida Paseo Colón. Una vista de la ribera desde el Fuerte, 1852.
Jura de la Constitución del Estado de Buenos Aires, en 1854.
Plano de Buenos Aires en 1870.
Partidos de la provincia de Buenos Aires antes de la federalización de la ciudad de Buenos Aires. En rojo, la ciudad actual con sus barrios.
Plano de Buenos Aires en 1888.

El gobierno que sucedió al virrey, la Primera Junta, consideró que tenía todos los poderes de aquel. Lo mismo entendieron los gobiernos que le sucedieron: Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, y Directorios. La Primera Junta pretendió además designar a los gobernadores-intendentes, enviar ejércitos y recaudar los derechos de aduana. Esto hizo que el resto del virreinato sintiera que la revolución solo había sustituido el poder central del virrey por el de Buenos Aires, sin obtener ninguna ventaja.[80]

En 1815 las provincias se rebelaron contra el gobierno central al ser designado Carlos María de Alvear como Director Supremo. Este fue depuesto tres meses después, lo que obligó a insuflar un nuevo motivo de fervor por la Revolución. Así surgió la necesidad de declarar, en el Congreso de Tucumán de 1816, lo que ya era un hecho: la independencia del virreinato con respecto a España. Aquel congreso se trasladó luego a Buenos Aires, y elaboró la Constitución de 1819, que no funcionó y fue desechada por los federales. Al año siguiente las fuerzas federales derrotaron al Directorio y se creó la provincia de Buenos Aires, siendo su primer gobernador Manuel de Sarratea quien firmó con los vencedores el Tratado del Pilar.[92]​ y se creó la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

A fines de 1824 se reunió un congreso para redactar una constitución nacional pero a los pocos meses estalló la Guerra del Brasil, lo que obligó a formar un ejército urgentemente, y se pensó que también se tenía que formar un Poder Ejecutivo Nacional para unificar el mando militar.[93]

De modo que, sin empezar siquiera a discutir una constitución que le diera marco legal al cargo, el 6 de febrero de 1826 se sancionó la ley de presidencia, creando un Poder Ejecutivo Nacional Permanente, con el título de «Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata».[94]​ Se nombró a Rivadavia como el primer presidente en febrero de 1826, lo que no fue bien recibido en las provincias.[95]

Rivadavia presentó a ese congreso un proyecto de capitalización de Buenos Aires, la ciudad y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado. El federalismo porteño se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. No obstante, la ley fue sancionada en 1826.[90]

Mientras tanto, en 1825, desembarcó en la Banda Oriental la expedición libertadora de Juan Antonio Lavalleja y sus Treinta y Tres Orientales y luego de poner sitio a Montevideo reunieron un congreso que declaró que la Provincia Oriental se reincorporaba a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El Congreso Nacional aceptó la reincorporación pero Rivadavia decidió entonces deshacerse de la guerra con Brasil ya que un bloqueo naval impuesto por aquel afectaba el comercio, base de la recaudación de rentas del estado. A pesar de la contundente victoria sobre Brasil se firmó un tratado deshonroso que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Banda Oriental y se comprometía a pagarle al enemigo una indemnización. Aunque ante las críticas Rivadavia rechazó el convenio igualmente sufrió el costo político del pacto, que iba a ser una de las razones de su posterior renuncia.[90]

Durante la llamada «época de Rivadavia» la ciencia y la cultura prosperaron significativamente. Su impulso reformista dio a la vida intelectual una dinámica desconocida hasta entonces, creando un clima propicio que fructificó en diversos campos a través de la obra personal de muchos individuos.

Las medidas centralistas incrementaron la enemistad de las provincias con su gobierno y la guerra con el Brasil agotó los recursos.[91]​ La mayoría de los protagonistas comprometidos con el régimen caído emigró, empobreciéndose el quehacer intelectual de tendencia europeizante, principalmente en Buenos Aires.

Se abrió entonces un período de cuestionamiento a los supuestos que hasta entonces habían fundamentado las relaciones porteñas con el resto del país. En 1829, Juan Manuel de Rosas llegó al poder después de derrotar al Partido Unitario.[97]​ Rivadavianos y unitarios se vieron obligados a emigrar.

El censo de 1836 realizado en la ciudad a pedido de Rosas indicaba que había 62.000 habitantes. En 1852 ya había 85.000 en 350 manzanas edificadas.

Rosas sancionó una Ley de Aduanas que protegía la producción de las provincias, pero aumentaba notablemente los ingresos de Buenos Aires. En esta época la ciudad enfrentó airosamente el Bloqueo francés y el Bloqueo anglofrancés.[96]

Al derrotar Urquiza a Rosas en la batalla de Caseros, este último se exilió en Inglaterra, y así en Buenos Aires el centro de poder político quedó en manos de liberales y unitarios.[96]Vicente López y Planes fue designado gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires y por el Acuerdo de San Nicolás la aduana de la ciudad fue nacionalizada, y sus ingresos manejados por Urquiza, al designárselo Director de la Nación.

Pero la Legislatura de Buenos Aires, gracias al alegato de Bartolomé Mitre, rechazó el acuerdo, lo que provocó la renuncia del gobernador López. Urquiza pretendió asumir la conducción de Buenos Aires, pero los porteños, tras la revolución de septiembre de 1852 retomaron el control de la ciudad.

De esta manera, si bien el Estado de Buenos Aires no se declaró libre, se apartó del resto de las trece provincias que conformaron la Confederación Argentina.[79]

A partir de Caseros la ciudad se abrió hacia la inmigración. Miles de europeos, especialmente de Italia y España le cambiaron la fisonomía a la ciudad y a su idiosincrasia. Se realizaron construcciones de todo tipo, incluyendo el primer ferrocarril de la Argentina,[46]​ que unía la ciudad con el pueblo de Flores, que en aquel entonces estaba en la provincia. Los palacios y casas fueron construidos u ornamentados al estilo italiano, reemplazando al "estilo colonial".

La fundación en 1854 de la Municipalidad permitió ordenar la ciudad. Pero la falta de higiene era un gran problema y fue recién después de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 que diezmó literalmente la población que se mejoró el problema del agua corriente y se mejoraron las condiciones de vida de la población, que en algunos lugares vivía hacinada[99]

Durante el largo proceso que llevó a la creación del Estado Nacional Argentino, Buenos Aires fue elegida lugar de residencia del Gobierno Nacional, aunque este carecía de autoridad administrativa sobre la ciudad, que formaba parte de la provincia de Buenos Aires.[79]

La necesidad del gobierno nacional de federalizarla, sumada al movimiento de tropas ordenado por el gobernador de la provincia, Carlos Tejedor, produjo en 1880 una serie de enfrentamientos que terminarían con la derrota de la provincia de Buenos Aires y la federalización de la ciudad. Posteriormente, la provincia cedió los partidos de Flores y Belgrano, que fueron anexados al territorio de la Capital Federal, recibiendo a cambio una compensación económica.[46]

En 1882 el Congreso Nacional creó las figuras del Intendente y el Concejo Deliberante de la ciudad. El intendente no era elegido por voto popular, sino que era designado por el Presidente de la Nación en conformidad con el Senado. El primero en ejercer el nuevo cargo fue Torcuato de Alvear, designado en 1883 por Julio A. Roca. En cambio el Concejo Deliberante sí era votado por los habitantes.

Además la ciudad se volvió cosmopolita, a diferencia del resto del país, y desarrolló una potencialidad financiera y cultural. La Nación hizo todo lo posible por agrandar y embellecer la ciudad que ahora le pertenecía. De 337.617 habitantes en 1880, la ciudad pasó a tener en 1895 649.000 de los que solamente 320.000 eran nativos.[100]

Hasta la actualidad

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX la ciudad sufrió una transformación importante; la prosperidad económica que atravesaba el país sumada a las preparaciones para el I Centenario que se celebraría en 1910 permitieron que la infraestructura urbana se desarrollara. Se mejoraron los servicios públicos y en 1913 contó con el primer subterráneo de Iberoamérica. En lo urbanístico se modificó en estilos, edificios altos y en la traza urbana. Se discutieron y formularon planes para hacer de la metrópolis el símbolo de una nueva y progresista nación.[101]

El aumento del tráfico comercial requería la construcción de un nuevo puerto en la ciudad. Eduardo Madero había presentado varios proyectos para su construcción en 1861 y 1869, pero fue en 1882 cuando su proyecto es aceptado gracias a su tío Francisco Madero, vicepresidente de la Nación durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca. El puerto fue inaugurado en 1884, pero la dársena norte y el dique 4 fueron inaugurados recién en 1897. Este puerto tuvo muchas deficiencias; por lo que en 1908 el Congreso de la Nación estableció la construcción del Puerto Nuevo, que fue inaugurado en forma provisoria en 1919, compuesto por dársenas abiertas y ubicado al norte de la Avenida Córdoba.[103]

Pero no todo era prosperidad en la ciudad de Buenos Aires. Los festejos del Centenario se desarrollaron bajo estado de sitio, declarado a raíz de la huelga general sucedida el año anterior luego de la sangrienta represión en Plaza Lorea a una manifestación anarquista, que dejó 8 muertos y más de 100 heridos, y que luego se daría a conocer como la “Semana Roja”.[106]​ En enero de 1919 fueron asesinados 700 obreros y hubo cerca de 4000 heridos luego de un conflicto desatado a raíz de una huelga en los talleres metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos, hecho que sería recordado como la “Semana Trágica”.[107]

Desde 1895 a 1914, a raíz de la llegada de las grandes corrientes inmigratorias, la ciudad creció con una de las tasas anuales más grandes del mundo y en 1914 era la duodécima ciudad más grande del mundo con 1.575.000 habitantes, y también creció cultural y comercialmente.[109]

Esta inmigración provocó cambios en la fisonomía de la ciudad. Era frecuente la construcción de conventillos, viviendas precarias que eran alquiladas a los recién llegados, quienes debían convivir en una situación de hacinamiento y falta de higiene.[111]​ También comenzaron a formarse las primeras villas de emergencia, que si bien se desarrollaron a partir de la década de 1930, existían desde fines del siglo XIX.[112]

Durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX existió un gran desarrollo del sistema tranviario. La primera línea de tranvía fue inaugurada el 14 de julio de 1863. Para la década de 1920 la red contaba con 875 km de líneas, 3000 vehículos y 12.000 empleados. El sistema continuó funcionando hasta el 19 de febrero de 1963,[113]

En 1936 se construyó el Obelisco y el año siguiente se inauguró el primer tramo de la Avenida 9 de Julio, cuya extensión sería ampliada varias veces en las décadas siguientes.[115]

En 1941, tras 4 años de obras, se inauguró la Avenida General Paz. Desde ese entonces, le sirve de límite con la provincia de Buenos Aires, si bien dichos límites habían sido fijados por ley en 1887.[116]

Durante los gobiernos de la Revolución del 43 y los mandatos de Juan Domingo Perón, a raíz de un fuerte proceso de migración interna, la ciudad aumentó su población tanto dentro de sus límites administrativos como en los partidos de la provincia de Buenos Aires lindantes con la misma, lo cual llevó a la conformación de la megaciudad conocida como Gran Buenos Aires.[117]

En 1955 la ciudad sufrió el bombardeo de la Plaza de Mayo por un grupo de militares y civiles opuestos al gobierno del presidente Juan Domingo Perón con la intención de derrocarlo. En el hecho murieron 308 personas y hubo más de 700 heridos.[119]

Hacia 1976 (plena dictadura militar), con vistas a un parque automotor en constante expansión, fue ideado el Plan de autopistas urbanas, firmemente ejecutado por el intendente Cacciatore, que contemplaba una red de autopistas con peaje.[120]​ La construcción comenzó en 1978, y las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno fueron finalmente inauguradas el 6 de diciembre de 1980.[121]​ Una importante cantidad de terrenos fueron expropiados, en muchos casos de manera forzada, y con profundo malestar y rechazo de gran parte de los vecinos afectados. Muchos de ellos fueron trasladados a barrios construidos por proyectos estatales de vivienda. Otras obras fueron comenzadas y luego abandonadas, y dichos terrenos fueron ocupados ilegalmente.[122]

El 17 de marzo de 1992 a las 14:45 horas, un coche bomba explotaba contra el edificio de la Embajada de Israel causando 29 muertes,[124]

Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa.[125]​ De la Rúa renunciaría a su cargo en 1999 para asumir la Presidencia de la Nación, siendo su mandato completado por el vicejefe Enrique Olivera.[126]

Panorámica de los edificios de Buenos Aires.

Durante los años siguientes la ciudad continuó con su desarrollo cultural y de su infraestructura. Comenzaron nuevas obras de ampliación de la línea de subterráneos; a la vez que fueron inaugurados y refaccionados diferentes museos, teatros y centros culturales.

En diciembre de 2001 la ciudad fue testigo de algunos de los cacerolazos y marchas que pedían la renuncia del Ministro de Economía, Domingo Cavallo, y del Presidente de la Nación, Fernando de la Rúa. La represión policial ordenada por el Gobierno Nacional causó varios muertos tanto en las cercanías de la Casa Rosada como en las del Palacio del Congreso. El conflicto finalizó con la renuncia del Presidente, y dio lugar a una de las peores crisis institucionales que sufrió la República Argentina.[127]

En 2003 fue promulgada la Unión Civil,[128]​ tanto para las parejas homosexuales como para las heterosexuales, convirtiéndose en la primera ciudad en América Latina en oficializar dichas uniones.

En el 2004 la ciudad sufrió una de sus mayores tragedias cuando en un recital de rock 30 de diciembre se produjo un incendio en el local bailable República Cromañón al momento de arrojar en su interior, por parte de los asistentes al mismo, bengalas causando un incendio de dejó 193 muertos y 1432 heridos.[129]​ Este hecho produjo una investigación en un juicio político para determinar la responsabilidad política del Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra; tras el cual, la Legislatura decidió suspenderlo[136]

En el año 2007 se producen las elecciones para Jefe de Gobierno y legisladores. El 10 de diciembre de 2007 Mauricio Macri asumió el cargo de Jefe de Gobierno, luego de vencer la fórmula compuesta por él y Gabriela Michetti, en la segunda vuelta de las elecciones realizadas en junio del mismo año, al binomio Daniel Filmus-Carlos Heller con el 60,96 % de los votos. Dicha fórmula había triunfado también en la vuelta previa al obtener el 45,62 %, con una diferencia de más del 20 % respecto de sus principales competidores. En la misma fecha también asume Aníbal Ibarra el cargo de legislador en la Legislatura Porteña, tras haber ganado en las elecciones legislativas.

En 2010 en la ciudad se realizaron los actos centrales del Bicentenario de Argentina, durante los cuales también se celebró la reinauguración del Teatro Colón, luego de los trabajos de restauración hechos a raíz de su deterioro.[138]

Vista nocturna de Puerto Madero.

Proyecto de traslado de la capital

En 1868 el presidente Bartolomé Mitre vetó la Ley 252, que pretendía mudar la capital a la ciudad de Rosario.[139]

El 3 de mayo de 1972, durante la presidencia de facto del general Alejandro Agustín Lanusse se dictó el decreto-ley 19610, el cual declara la necesidad de trasladar la capital de la nación fuera de la ciudad de Buenos Aires.[139]

El 27 de mayo de 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín el Congreso de la Nación sancionó la ley 23512 en la que se declara como la nueva capital federal a los núcleos urbanos erigidos y por erigirse en un futuro en el área de las ciudades de Viedma, Carmen de Patagones y Guardia Mitre (Distrito Federal de Viedma-Carmen de Patagones), junto con un amplio territorio de campos en la zona del Valle Inferior del río Negro, cedido por las Legislaturas de las provincias de Buenos Aires y Río Negro. Este proyecto, el cual es conocido como Proyecto Patagonia, tenía como objetivo no solo descentralizar la ciudad de Buenos Aires, sino también poblar y desarrollar la región patagónica. Para cumplir con el proyecto, el 21 de julio de 1987, a través del decreto 1156, se creó el Ente para la Construcción de la Nueva Capital-Empresa del Estado (ENTECAP).[140]​ Cuando Carlos Saúl Menem asumió la presidencia, en 1989, decidió disolver el ENTECAP.[139]

Con el proyecto de traslado de la capital se abrió un debate sobre la eventualidad de que la ciudad retornara a la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, lo que se resolvió con el artículo 6º de la ley 23512, el cual establece la provincialización de la ciudad una vez que las autoridades federales estuvieran radicadas en su nueva sede y que se debería convocar a una Convención Constituyente para organizar sus instituciones.[141]