Atentado de Sarajevo | consecuencias

Consecuencias

Serbien muss sterbien! («¡Serbia debe morir!»), caricatura que muestra la mano austriaca aplastando a un terrorista serbio.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando conmocionó a toda Europa y causó un clima de simpatía internacional por la posición austriaca. Dos días después del asesinato, Austria-Hungría y Alemania exigieron a Serbia la apertura de una investigación, pero Slavko Gruic, secretario general del Ministerio de Exteriores serbio, respondió con un «No se ha hecho nada hasta ahora y el asunto no atañe al gobierno serbio». Hubo enseguida una tensa negociación entre el encargado de negocios austriaco en Belgrado y Gruic.[Nota 13]​ el gobierno austriaco envió una carta formal al gobierno de Serbia recordándole su compromiso de respetar la decisión de las grandes potencias sobre Bosnia y Herzegovina y de mantener buenas relaciones con Austria-Hungría. La carta exigía también medidas para evitar la divulgación de propaganda alusiva a la destrucción violenta de Austria-Hungría, la destitución de los responsables que pertenecían a las fuerzas armadas serbias, la cárcel para todos los involucrados en la trama de asesinato que se encontraran en territorio serbio y el bloqueo del envío clandestino de armas y explosivos de Serbia a Austria-Hungría.[121]

El gobierno austrohúngaro amenazó con retirar a su embajador en Belgrado si Serbia no aceptaba todas las exigencias en un plazo de 48 horas. A esto se le conoció como la crisis de julio. Tras recibir un telegrama de apoyo de Rusia, Serbia movilizó a su ejército y respondió al ultimátum aceptando los artículos n.º 8 —que exigía el fin del contrabando de armas y el castigo para los oficiales fronterizos que habían colaborado con los asesinos— y n.º 10 —que exigía un informe sobre la ejecución de las medidas impuestas conforme se fueran realizando. Astutamente, Serbia aceptó de forma parcial y rechazó cortésmente los elementos del preámbulo y los artículos 7 y 9.[122]

El día siguiente, reservistas serbios transportados por barcos por el río Danubio cruzaron la frontera austrohúngara del río en Temes-Kubin y fueron advertidos por soldados con tiros al aire.[Nota 15]​ Pronto, todas las grandes potencias, a excepción de Italia y Gran Bretaña, que tardarían unos meses más en involucrarse, habían escogido sus aliados para el conflicto, que pasaría a la historia como la Primera Guerra Mundial.