47 rōnin | la venganza de los rōnin

La venganza de los rōnin

Dos de los cuarenta y siete rōnin: Horibe Yahei y su hijo adoptivo, Horibe Yasubei.

Cuando las noticias del desafortunado hecho llegaron al castillo de Asano, sus servidores se alteraron y discutieron acaloradamente acerca de lo que debían hacer. Todos ellos se reunieron para discutir la venganza del asesinato de su maestro por Kira, a pesar de que sabían que serían severamente castigados por ello. A pesar de esto, los ahora rōnin hicieron un juramento secreto para vengar la muerte de su maestro. Unos propusieron renunciar y convertirse en rōnin, mientras que otros deseaban defender el castillo y enfrentarse al gobierno. Oishi Kuranosuke sugirió abandonar el castillo en paz y pelear por la familia Asano mientras que al mismo tiempo preparaban la venganza contra Kira, y esta opinión prevaleció.

Una banda de servidores de Asano, ahora rōnin, planearon un cuidadoso plan para la venganza. Kira, esperando represalias, incrementó su guardia personal. El plan de Oishi era esperar a que su presa se confiara con el tiempo, mientras él esperaba el momento justo. Para este fin, los rōnin escondieron muchas armas y armaduras en diferentes y diversos lugares, tomando trabajos menores; otros, como el mismo Oishi, pretendieron perder interés por su futuro.[7]

Sin embargo, Kira estaba bien vigilado, y su residencia se había fortificado, para evitar un acontecimiento de ese tipo. Ellos vieron que tendrían que ponerlo «fuera de su guardia» antes de que pudieran tener éxito. Para acallar las sospechas de Kira y otras autoridades, se dispersaron y se convirtieron en comerciantes y monjes.

Ōishi asumió él mismo la residencia de Kioto, y comenzó a frecuentar los burdeles y tabernas, como si nada fuera más lejos de su mente que la venganza, incluso abandonó a su esposa, se divorció de ella en el acto, y la envió lejos con sus dos niños más pequeños. En el lugar de su esposa, compró una bonita y joven concubina. A pesar de esto, Kira todavía temía una trampa, y envió espías para observar a los ex sirvientes de Asano.

Un día, Ōishi regresó borracho, tanto que cayó en la calle dormido, y todos los que pasaban se rieron de él. Un hombre de Satsuma, pasando por aquel camino, se enfureció por este comportamiento por parte de un ex-samurái tanto por su falta de valor para vengar a su maestro, así como su comportamiento actual. El hombre de Satsuma le insultó y abusó de él, y le pateó en la cara (tocar el rostro de un samurái era un gran insulto), y escupió sobre él.[8]

Los espías de Kira informaron que los sirvientes Asano eran todos unos samuráis mal hechos, sin el valor de vengar a su maestro, y deberían ser inofensivos; Kira llegó a la conclusión de que estaba a salvo de los sirvientes de Asano y luego dejó de estar alerta y relajó a sus guardias.[9]

El resto de los fieles vasallos ahora reunidos en Edo, y, en su papel de trabajadores y comerciantes, consiguieron acceder a la casa de Kira, familiarizarse con el diseño de la casa, y el carácter de todos dentro. Uno de los vasallos de Asano (Kinemon Kanehide Okano) llegó a casarse con la hija del constructor de la casa, para obtener los planos. Todo esto se informó a Ōishi. Otros se reunieron en secreto, consiguieron armas y las transportaron a Edo.