Superpredador
English: Apex predator

La orca, al ser capaz de atacar a tiburones y ballenas, es considerada por muchos el depredador más poderoso de los océanos.

En ciencias naturales (biología, zoología, ecología) y en antropología se denomina superpredador a los depredadores que no tienen depredadores naturales, situándose en lo alto de su cadena alimentaria.[3]​ El concepto de superdepredador se aplica comúnmente en el manejo de la vida salvaje, la conservación y el ecoturismo.

Las cadenas alimentarias son frecuentemente más cortas en tierra, limitando la cima de estas en el tercer nivel trófico, en donde se sitúan depredadores como los grandes félidos, crocodilianos, hienas, lobos, o grandes serpientes constrictoras que se alimentan de los grandes herbívoros. Los superdepredadores no son necesariamente hipercarnívoros, como es el caso de los humanos,[5]

Papel ecológico

Los superdepredadores afectan las dinámicas de las poblaciones de sus presas. En donde hay dos especies competidoras en una relación ecológicamente inestable, los superdepredadores tienden a crear estabilidad si depredan a ambas especies. Las relaciones entre depredadores también son afectadas por el estatus de superdepredador. Por ejemplo, las especies invasoras de peces son conocidas por devastar a los depredadores que antes eran dominantes. Un estudio sobre la manipulación de lagos encontró que cuando una especie invasora, el bajo negro, fue retirado, la trucha lacustre, el superdepredador nativo suprimido, diversificó su selección de presas e incrementó su nivel trófico.[6]

Han sido debatidos los efectos sobre características más amplias en los ecosistemas, como la ecología de las plantas, pero hay evidencia de un impacto significativo por parte de los superdepredadores: se ha mostrado, por ejemplo, que los zorros árticos introducidos han convertido islas subárticas de pastizales a tundras a través de la depredación de aves marinas.[9]​ Un ejemplo comúnmente citado de cómo los superdepredadores afectan a un ecosistema es el Parque nacional de Yellowstone. Tras la reintroducción del lobo gris en 1995, los investigadores notaron cambios drásticos en el ecosistema local. Los uapitíes, la presa principal del lobo, se volvieron menos abundantes y cambiaron su comportamiento, liberando a las zonas ribereñas del pastoreo constante. Este alivio permitió crecer a los sauces, álamos temblones y olmos, creando un hábitat para los castores, alces y otras especies.[15]

Las especies clave pueden ser superdepredadores dentro de grupos funcionales, un concepto descrito originalmente por el Robert Paine para explicar la relación entre Pisaster ochraceus, una especie de estrella de mar, y Mytilus californianus, una especie de mejillón.[16]