Revolución francesa

Revolución francesa
Prise de la Bastille.jpg
Contexto del acontecimiento
Fecha5 de mayo de 1789 - 9 de noviembre de 1799
(10 años, 6 meses y 4 días)
SitioFranciaFlag of France.svg Francia
ImpulsoresTercer Estado
Jean-Paul Marat (1789-1793)
Asamblea Nacional Constituyente (1789-1791)
Asamblea Nacional Legislativa (1791-1792)
Convención Nacional (1792-1795)
Napoleón Bonaparte (de 1792)
Jacobinos (1789-1794) y el Comité de Salvación Pública (1793), liderado por Maximilien Robespierre
Directorio (1795-1799)
Consulado (1799)
MotivosSociedad irresponsable de la Monarquía absoluta (ver causas)
Influencias ideológicas de los impulsoresRadicalismo
Republicanismo
Laicismo
Anticlericalismo
Liberalismo clásico
Anarquismo
Modernismo
Autoritarismo
Gobierno previo
GobernanteLuis XVI de Francia
Forma de gobiernoAntiguo Régimen, Monarquía absoluta
Gobierno resultante
GobernanteNapoleón Bonaparte
Forma de gobiernoPrimera República, Dictadura

La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

Si bien, después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, la organización política de Francia durante el siglo XIX osciló entre república, imperio y monarquía constitucional, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del feudalismo y del absolutismo en ese país,[1]​ y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, apoyada en ocasiones por las masas populares, se convirtió en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso e iniciativas capaces de volverlo ilegítimo.

Según la historiografía clásica, la Revolución francesa marca el inicio de la Edad Contemporánea al sentar las bases de la democracia moderna, lo que la sitúa en el corazón del siglo XIX. Abrió nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular, que será el motor de las revoluciones de 1830, de 1848 y de 1871.[2]

Antecedentes ideológicos

Los escritores ilustrados del siglo XVIII, filósofos, , científicos y economistas, denominados comúnmente philosophes, y a partir de 1751 los enciclopedistas, contribuyeron a minar las bases del Derecho Divino de los reyes. La filosofía de la 'Ilustración' ha desempeñado pues un rol significativo en el giro que tomaron estos eventos históricos pero su influencia debe relatarse de modo más matizado: acordarle demasiada importancia a los preceptos filosóficos nacidos durante ese siglo se revelaría como una carencia mayúscula de fidelidad historiográfica.

La corriente de pensamiento vigente en Francia era la Ilustración, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad. La Ilustración había servido de impulso a las Trece Colonias norteamericanas para la independencia de su metrópolis europea. Tanto la influencia de la Ilustración como el ejemplo de los Estados Unidos sirvieron de «trampolín» ideológico para el inicio de la revolución en Francia.