Primera guerra sino-japonesa

Primera guerra sino-japonesa
Battle of the Yellow Sea by Korechika.jpg
Fecha1 de agosto de 1894-13 de febrero de 1895
LugarMar de China Oriental, costas orientales de China
ResultadoTratado de Shimonoseki.
Victoria japonesa. Significativa pérdida de prestigio de la dinastía Qing
* Corea deja de ser un estado vasallo de China.
* La península de Corea pasa a estar bajo influencia japonesa.
Cambios territorialesChina acepta la cesión de Taiwán, las islas Pescadores y Liaodong a Japón.
Beligerantes
Naval Ensign of Japan.svg Imperio del JapónFlag of China (1889–1912).svg Dinastía Qing
Figuras políticas
Naval Ensign of Japan.svg Emperador MeijiImperial standard of the Qing Emperor.svgEmperador Guangxu
Imperial standard of the Qing Emperor.svgEmperatriz viuda Cixi
Comandantes
Flag of Japan (1870–1999).svg Yamagata Aritomo
Flag of Japan (1870–1999).svg Itō Hirobumi
Naval Ensign of Japan.svg Ito Sukeyuki
Flag of China (1889–1912).svg Li Hongzhang
Flag of China (1889–1912).svg Ting Ju ch'ang
Flag of China (1889–1912).svg Deng Shichang 
Flag of China (1889–1912).svg Ding Ruchang 
Fuerzas en combate
240 000 hombres
Ejército Imperial Japonés
Marina Imperial Japonesa
630 000 hombres
Ejército de Beiyang
Flota de Beiyang
Bajas
1132 muertos
3973 heridos
11 894 muertos por enfermedad
35 000 muertos o heridos

La primera guerra sino-japonesa (en chino, 甲午战争; en japonés: 日清戦争) (1 de agosto de 1894-17 de abril de 1895) se libró entre la dinastía Qing de China y el naciente Imperio del Japón, principalmente por el control de Corea. Después de más de seis meses de victorias ininterrumpidas del Ejército imperial y la Armada japonesa, así como de la toma del puerto chino de Weihai, China solicitó la paz en febrero de 1895.

La guerra fue un claro indicio del fracaso del intento de la dinastía Qing de modernizar sus fuerzas armadas y defenderse de las amenazas a su soberanía, sobre todo en comparación con el éxito de Japón posterior a la Restauración Meiji. Por primera vez, el dominio regional en el este de Asia pasó de China a Japón, y el prestigio de la dinastía Qing, junto con la tradición clásica en China, sufrieron un duro golpe. La humillante pérdida de Corea como Estado vasallo de la dinastía Qing provocó una protesta pública sin precedentes. En China, la derrota fue un catalizador para una serie de revoluciones y cambios políticos dirigidos por Sun Yat-Sen y Youwei Kang. Estas tendencias se manifestarían más tarde en la Revolución de 1911, que acabó con la monarquía.

En marzo de 1895, se firmó el Tratado de Shimonoseki entre Japón y China por el cual esta cedía Taiwán, las islas Pescadores y Liaodong al Imperio del Japón.

Este conflicto se conoce comúnmente en China como la guerra de Jiawu (chino simplificado: 甲午战争, chino tradicional: 甲午战争; pinyin: Jiǎwǔ Zhànzhēng), refiriéndose al año (1894) como el nombre bajo el sistema tradicional sexagenario de nomenclatura. En Japón, se le conoce comúnmente como guerra de Japón-Qing (Nisshin Sensō, 日清戦争).

Antecedentes

Durante los dos siglos que precedieron a 1854, el Shogunato había limitado severamente el comercio extranjero —principalmente con naciones europeas—, con excepción de Corea (a través de Tsushima), la China de la dinastía Qing (a través de las islas Ryukyu) y los Países Bajos (a través del puesto comercial de Dejima).[2]

Durante los años que siguieron a la Restauración Meiji de 1868 después de la caída del Shogunato, los japoneses enviaron delegaciones y estudiantes a todo el mundo para aprender y asimilar las artes y las ciencias occidentales, con el objetivo de no solo evitar que Japón cayera bajo la dominación extranjera, sino de permitir al país competir en igualdad de condiciones con las potencias occidentales.

Conflicto por Corea

Como potencia emergente,[4]​ pensando en anexarla a sus territorios antes que otra potencia lo hiciera o, al menos, asegurar la independencia efectiva de la península mediante el desarrollo de sus recursos y la reforma de su gobierno conforme a los intereses japoneses, puesto que se pensaba que si alguna otra potencia se hacía con el control de Corea y situaba tropas allí, supondría una seria amenaza. Por otra parte, los recursos coreanos (yacimientos de carbón y mineral de hierro) eran codiciados en Japón para su propio desarrollo industrial. Por estas razones, entre otras, se decidió poner fin a la milenaria soberanía china sobre Corea.

China, por su parte, trataba de mantener su control sobre el último, mayor y más antiguo de sus Estados vasallos.[3]

Caricatura publicada en una revista británica sobre la derrota del gigante chino frente al pequeño samurái japonés, 1894.

El 27 de febrero de 1876, después de ciertos incidentes y enfrentamientos entre aislacionistas coreanos y residentes japoneses, Japón impuso el Tratado Japón-Corea de 1876, obligando a Corea a abrirse al comercio con Japón y otras potencias, además de proclamar su completa independencia de China.[5]

Corea había sido, por tradición, un Estado vasallo de China y continuó siéndolo durante la dinastía Qing, la misma que ejerció una gran influencia sobre los funcionarios conservadores coreanos y la familia real de la dinastía Joseon. La opinión pública de Corea estaba dividida: mientras que los conservadores querían mantener la tradicional servidumbre hacia China, los reformistas querían establecer vínculos más estrechos con Japón y las naciones occidentales.

China, estando muy debilitada por las derrotas de las guerras del Opio en 1839 y 1856, no podía impedir la pérdida de su soberanía sobre Corea, y Japón aprovechó esta oportunidad para reemplazar la influencia china por la suya.

Crisis de 1882

En 1882 la península de Corea experimentó una grave sequía que provocó la escasez de alimentos, causando muchas dificultades y la discordia entre la población. Corea estaba al borde de la quiebra, el Gobierno era incapaz de solventar sus gastos, sobre todo los de sus fuerzas armadas. Existía un profundo resentimiento entre los soldados del Ejército coreano, a los que no se había pagado durante meses.

El 23 de julio un motín militar estalló en Seúl; los soldados, con el apoyo de la población, saquearon los graneros de arroz. Al día siguiente, el palacio real y los cuarteles del Ejército fueron atacados. La turba atacó también la delegación japonesa, que tuvo que escapar a Chemulpo y después a Nagasaki a bordo del buque de investigación británico Flying Fish.

En respuesta, los japoneses enviaron cuatro buques de guerra y un batallón de tropas a Seúl para salvaguardar los intereses japoneses y exigir una compensación. Los chinos también desplegaron 4500 soldados para hacer frente a los japoneses. La tensión disminuyó con el Tratado de Chemulpo que fue firmado en la tarde del 30 de agosto de 1882. El acuerdo establecía que los conspiradores implicados serían castigados y que se pagaría una indemnización de cincuenta mil yenes a las familias de los japoneses que murieron durante el incidente.

El Gobierno japonés recibió además 500 000.00 yenes, una disculpa formal y permiso para establecer cuarteles y estacionar sus tropas en sus delegaciones en Seúl.

Golpe de Estado Gapsin

En 1884 un grupo de japoneses favorable a las reformas derrocó por un corto periodo de tiempo al Gobierno coreano, prochino y conservador, en un sangriento golpe de Estado. Sin embargo, la facción conservadora, con la ayuda de tropas chinas al mando del general Yuan Shikai, logró recuperar el control de una manera igualmente sangrienta en un contragolpe.

Este incidente tuvo como resultado no solo la muerte de un gran número de activistas reformistas, sino también un incendio en la delegación japonesa y la muerte de varios de sus guardias además de ciudadanos japoneses y coreanos.

Huida de la delegación japonesa en 1882.

Esto causó un incidente entre Japón y China, que fue resuelto finalmente en la Convención de Tientsin de 1885 en el que las dos partes acordaron sacar a sus fuerzas expedicionarias de Corea al mismo tiempo, no enviar instructores militares para la formación de los militares de Corea, y notificar a la otra parte de antemano si decidían enviar tropas a Corea.[7]

El incidente Kim Ok-gyun

En febrero de 1894, se produjo el levantamiento de los tonghaks («aprendices orientales») contra el Gobierno coreano, que pronto se extendió por todo el país.[8]​ El gobierno chino envió al general Yuan Shikai como plenipotenciario al frente de un ejército de dos mil ochocientos soldados.

El 28 de marzo de 1894, un revolucionario pro-japonés llamado Kim Ok-gyun, fue asesinado en Shanghai. Kim había huido a Japón después de su participación en el golpe de 1884 y los japoneses habían rechazado las demandas coreanas de extradición. Al final, fue llevado a Shanghái y asesinado por un compañero coreano llamado Hong Jong-u, en una posada japonesa ubicada en un asentamiento internacional. Su cuerpo fue llevado a bordo de un buque de guerra chino a Corea, donde fue descuartizado y mostrado como una advertencia a otros rebeldes. El gobierno japonés indignado, tomó esto como una afrenta directa a su dignidad e importancia.

Kim Ok-gyun fotografiado en Nagasaki en 1882. Su asesinato en China contribuiría a empeorar las tensiones que condujeron a la primera guerra sino-japonesa.

Mientras que China deseaba una retirada simultánea de las tropas chinas y japonesas una vez sofocada la rebelión, Japón exigió como paso previo la aplicación de reformas gubernamentales, convencido de que estas aumentarían la influencia japonesa en el país.[9]

Li trató de resolver pacíficamente las diferencias con Japón y de recabar para ello el apoyo del Reino Unido y Rusia, a pesar de que su actitud pacifista no la compartía ni el emperador ni sus influyentes rivales en el Gobierno chino.[10]

A pesar de sus primeras declaraciones, tanto Rusia como el Reino Unido se mostraron más tarde reticentes a mediar entre los dos países cuando aumentó la tensión entre ambos.[12]

A finales de junio y comienzos de julio, Japón parecía prepararse para la guerra: compró carbón al Reino Unido a la vez que prohibía la exportación del suyo y comenzaba a solicitar créditos de guerra.[13]

Las fuerzas japonesas ocuparon el Palacio Real de Seúl y capturaron al rey a principios de junio de 1894, establecieron un Gobierno con los miembros de la facción projaponesa. Aunque las tropas chinas se estaban retirando de Corea, por no ser grata su presencia, el nuevo Gobierno coreano projaponés concedió a Japón el derecho de expulsar a las tropas chinas por medio del uso de la fuerza; al mismo tiempo Japón aumentaba su presencia militar. China no reconoció al nuevo Gobierno coreano y esto dio pie al inicio de la guerra.

El incidente Nagasaki

Fue un motín causado por soldados de la Flota Beiyang, al arribar a la ciudad portuaria de Nagasaki, en 1886. Varios policías japoneses que se enfrentaron a los amotinados fueron asesinados. La dinastía Qing no se disculpó con Japón, confiando en el hecho de que su Armada era muy superior a la de Japón.

En ese momento, los Qing poseían algunos de los modelos más recientes de buques de guerra, como el Dingyuan, por lo que pensaban que la Armada japonesa no era rival. Ya incluso en el golpe de Estado Gaspin ocurrido hacía dos años, el ejército de la dinastía Qing había derrotado a los projaponeses apoyados por Japón.