Pedagogía
English: Pedagogy

Profesora enseñando en un aula. Alemania en 1988.

La pedagogía (del griego παιδίον paidíon 'niño' y ἀγωγός agōgós 'guía, conductor') es la disciplina que tiene como objeto de estudio la educación con la intención de organizarla para cumplir con determinados fines, establecidos a partir de lo que es deseable para una sociedad, es decir, el tipo de ciudadano que se quiere formar. Pertenece al campo de las ciencias sociales y humanas.

El objeto de estudio en la pedagogía es «la educación», tomada ésta en el sentido general, que la han atribuido diversas legislaciones internacionales, como lo referido en documentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y los propios de cada país (como las leyes generales o nacionales sobre educación). También es posible encontrar la palabra «formación» como objeto de estudio de la Pedagogía, siendo «educación» y «formación» vocablos sinónimos en tal contexto (existe un debate que indica que son términos diferentes).

La pedagogía estudia a la educación como fenómeno complejo y multirreferencial, lo que indica que existen conocimientos provenientes de otras ciencias y disciplinas que le pueden ayudar a comprender su objeto de estudio; ejemplos de ello son la historia, la sociología, la filosofía, la psicología y la política, entre otras. En este contexto, la educación tiene como propósito incorporar a los sujetos a una sociedad determinada que posee pautas culturales propias y características; es decir, la educación es una acción que lleva implícita la intencionalidad del mejoramiento social progresivo que permita al ser humano desarrollar todas sus potencialidades. Para una mejor comprensión de la historia de la conformación de la Pedagogía y su relación con la educación,[1]Immanuel Kant y Durkheim aportan elementos importantes. Kant propone la confección de una disciplina que sea científica, teórica y práctica, que se base en principios, experimentación y reflexiones sobre prácticas concretas. Durkheim, al referirse a la educación, expresa que es materia de la Pedagogía y es indispensable construir un saber por medio de la implementación de reglas metodológicas −postura positivista− que sea garante del carácter científico de dicho conocimiento.

Etimología

La palabra proviene del griego παιδαγωγέω (paidagōgeō); en el cual παῖς (gen. παιδός paidós) significa "niño" y άγω (ágō) significa "guía", o sea "dirigir al niño". En la antigua Grecia el pedagogo era el esclavo encargado de acompañar al niño hasta la palestra o "didaskaleía":

“al fundarse las escuelas en la Grecia Clásica (…) se crea la figura del pedagogo, el servidor, esclavo las más de las veces, que tenía como tarea llevar a los niños a (…) la escuela del didáscalos. [Su] contenido (…) era la didajé, la enseñanza puramente formal, por lo que el pedagogo adquirió con el paso del tiempo el cometido de la educación cívica y moral de los niños, de suerte que desde la época clásica tenemos perfectamente claro que cuando estamos hablando de didáctica estamos hablando de enseñanza y cuando hablamos de pedagogía estamos hablando de educación”[1]

De la palabra griega παιδαγωγέω, luego latinizada como pedagogo, posteriormente surge la actual palabra castellana pedante con el significado de aquel con algunos pocos o fementidos conocimientos, que suele charlatanear o ser intelectualoide (es decir alguien o algo que aparenta ser intelectual) y que suele fascinar a los ignaros y a las personas pueriles (por ejemplo, pasar por "sapiente" ante las personas cuya mentalidad es de παιδός, paidos o pueriles), por tal motivo es importante distinguir la palabra pedagogo de su derivada peyorativamente pedante:

“Esta palabra pedantería trae su origen de los pedagogos, quienes por seguir a pie a los niños nobles, son llamados con voz italiana pedanti. Estos hombres, por el hábito continuo de mandar a los niños, afectan tal autoridad que (…) ostentan aquélla con la voz, el gesto y la expresión misma. Y como están instruidos apenas ligeramente, o ni siquiera ligeramente en las letras humanas o en la filosofía, imbuyen de tal manera a la mente opiniones ineptísimas que depravan totalmente el juicio (…): más aun (…) frecuentemente imprimen también los mismos defectos en aquellos a cuya educación se consagran. De lo cual nace la tan insoportable pedantería, esto es, una ineptitud general del juicio: la cual, como una peste de las buenas artes, se desliza en todas direcciones para ruina de los adolescentes y contamina tanto las letras humanas como las más graves disciplinas”.[2]