Ocupación de Noruega por la Alemania nazi

Mapa durante la SGM en Europa en 1940.

La ocupación de Noruega por la Alemania nazi empezó el 9 de abril de 1940, cuando tropas del III Reich invadieron Noruega en el marco de la II Guerra Mundial; semanas después estaban en posesión de todo el territorio noruego y establecieron una administración militar, la cual coexistía con un gobierno civil formado por noruegos simpatizantes de la Alemania nazi. Esta ocupación duró hasta el 8 de mayo de 1945, con la capitulación de las tropas alemanas en Europa, y durante la cual fue establecido el denominado Reichskommissariat Norwegen.

Antecedentes

Al igual que sus demás vecinos nórdicos (Suecia y Dinamarca), Noruega había mantenido su neutralidad durante la I Guerra Mundial pese a la presión del Reino Unido para que la flota mercante noruega colaborase en el bloqueo comercial contra el Imperio Alemán. Al término de la contienda en 1918, Noruega determinó que su política exterior estaría guiada por el pacifismo y la neutralidad, considerando que su política interna apuntaba a reducir los gastos gubernamentales mediante la austeridad fiscal. Los líderes políticos de Noruega favorecieron la neutralidad y se negaron a concertar alianzas militares con otros Estados pues consideraban que esta política impediría a su país verse arrastrado a una posible guerra europea iniciada por otras naciones.

El surgimiento del fascismo en Europa y el posterior rearme de la Alemania Nazi desde 1933 aumentaron la preocupación en Noruega respecto a la política exterior. El país no estaba dispuesto a abandonar su neutralidad y mantuvo su política de mantener relaciones amistosas con sus vecinos, particularmente con Alemania y Reino Unido, los Estados con mayor poderío bélico en el Norte de Europa. A pesar de ello, a fines de la década de 1930 el parlamento noruego (Storting) había dejado atrás su tradicional austeridad en gastos públicos para financiar el fortalecimiento de las fuerzas armadas del país, aun cuando los proyectos más ambiciosos no se concluyeron antes de la invasión alemana.

Cuando en septiembre de 1939 Alemania y Reino Unido se enfrentan en guerra, la reacción de Noruega fue declarar su neutralidad, al tiempo que se ocupaba de equipar a sus fuerzas armadas por temor a un ataque exterior de alguno de los bandos en pugna. Se hicieron algunos planes para soportar un bloqueo naval y para mejorar la efectividad del ejército en combate, al mismo tiempo Noruega reafirmó su neutralidad ante alemanes y británicos pactando acuerdos comerciales con ambos que le permitiesen eludir un posible bloqueo, pero el Incidente del Altmark hizo dudar a ambos bandos sobre la verdadera intención del gobierno noruego para mantenerse neutral.

La situación noruega se hizo más complicada por la posición estratégica del país, dotado de una extensa costa que posibilitaba el control del Atlántico Norte a quien la controlase, así como por poseer puertos naturales para embarcaciones en sus fiordos, lo cual tornaba a Noruega en zona valiosa como posible base naval para Alemania o el Reino Unido. A ello se agregaba que el mineral de hierro extraído en las minas de Suecia era exportado fuera de Escandinavia mediante puertos noruegos (sobre todo por el puerto de Narvik), por lo cual el control de tales puertos era un factor clave para asegurarse el control del hierro sueco, importante suministro para la industria bélica. Estos elementos hacían temer al gobierno noruego un ataque contra su país, y tanto Alemania como Francia y el Reino Unido ya habían trazado proyectos a inicios de 1940 para un ataque contra Noruega.

En marzo de 1940 el Reino Unido tomó la decisión de minar las aguas territoriales de la aún neutral Noruega, lo cual hizo más difícil la situación del país nórdico que no tenía medios de oponerse a esta acción. Este hecho aumentó las tensiones con Alemania y sirvió como argumento final para que el III Reich decidiera poner a Noruega bajo su control.