Máscara de Fernando VII

Alegoría de Fernando VII por Diego José Monroy Aguilera, Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

La Máscara de Fernando VII o máscaras fernandinas[4]​ para referirse a una estrategia que había sido utilizada por insurgentes novohispanos, independentistas venezolanos, y por los impulsores de la Revolución de Mayo en el Río de la Plata para contemporizar con el reinado de Fernando VII y evitar la reacción realista. Aunque la realidad de dicha "máscara" está actualmente en entredicho, hipotéticamente habría sido empleada para desligarse de la monarquía española y al mismo tiempo evitar los problemas de haber proclamado la independencia en forma abierta. No obstante, las autoridades coloniales españolas igualmente rechazaron militarmente estas insurrecciones, desatando con ello las primeras fases de la larga Guerra de Independencia Hispanoamericana.

Descripción

La "máscara" se fundamentaría en deliberadamente jurarle fidelidad al rey cautivo Fernando VII y no reconocer los gobiernos de la península ibérica, ni el reemplazante francés José I Bonaparte, impuesto a España por las fuerzas de Napoleón Bonaparte, ni tampoco al español Consejo de Regencia de España e Indias que se atribuía la autoridad sobre todo el imperio. Sin embargo actualmente se sabe que hubo realmente un proceso político constituyente que comienza con la formación de gobiernos americanos (autónomos o libres) frente a los gobiernos de la península (liberales), español y francés, y que se siguió de la independencia de los países hispanoamericanos, ya sea inmediatamente, frente a dichos gobiernos liberales, o tras la restauración del rey absolutista en España.

En los hechos, dado que Fernando VII se encontraba cautivo y por ende impedido de reinar, jurarle fidelidad y desconocer las autoridades coloniales equivalía a gobernar en forma autónoma. Cuando la suprema regencia se refugió en Cádiz, el último reducto español frente a Napoleón, en América se consideraba inverosímil la idea de que las fuerzas francesas pudieran ser derrotadas y que El Deseado volviera al trono; sin embargo esto último ocurrió en diciembre de 1813 con la firma del Tratado de Valençay y la restauración de una monarquía absoluta. Los insurgentes novohispanos, los gobiernos de Venezuela y la Nueva Granada, y los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata, proclamaron la independencia. El 9 de julio de 1816 lo hizo el Congreso de Tucumán en la Declaración de independencia de la Argentina.