Juan Manuel Fernández Pacheco

Juan Manuel Fernández Pacheco
Juan Manuel Fernandez Pacheco.jpg
Retrato de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, conservado en la Real Academia Española.
Información personal
Nacimiento7 de septiembre de 1650 Ver y modificar los datos en Wikidata
Marcilla (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento29 de junio de 1725 Ver y modificar los datos en Wikidata (74 años)
Madrid (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadreDiego López Pacheco y Portugal Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos
Educación
Alumno de
Información profesional
OcupaciónPolítico y militar Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
  • Capitán general de Cataluña Ver y modificar los datos en Wikidata
Rango
Miembro de
Distinciones
  • Caballero de la Orden del Toisón de Oro Ver y modificar los datos en Wikidata
Grabado antiguo del VIII.º Marqués de Villena y Duque de Escalona

Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, por nacimiento Juan Manuel María de la Aurora Fernández Pacheco Acuña Girón y Portocarrero (Marcilla, Navarra, 7 de septiembre de 1650-Madrid, 29 de junio de 1725), Grande de España, VIII marqués de Villena, VIII duque de Escalona, VIII conde de Xiquena, XII conde de San Esteban de Gormaz, X marqués de Moya. Fue Virrey y capitán general de los reinos de Navarra, Aragón, Cataluña, Sicilia y Nápoles. Caballero de la Orden del Toisón de Oro, promovió, fundó y dirigió la Real Academia Española (1713).

Biografía

Nació en Marcilla (Navarra) cuando su padre, Diego López Pacheco y Portugal, VII de sus títulos, iba camino de Pamplona para tomar posesión como virrey de Navarra, y fue bautizado allí mismo al día siguiente.[1]​ Perdió a su madre con tan solo dos años, y a su padre un año después. Su tío Juan Francisco Pacheco, obispo de Cuenca, le recogió en su orfandad y lo educó hasta que cumplió 14 años. En estos años tuvo muy buenos maestros, que hicieron despertar en él un ansia de saber, aplicación al estudio y gusto en adquirir libros, en especial el humanista manchego Gonzalo Navarro Castellanos, discípulo de Bartolomé Ximénez Patón y anteriormente maestro de Juan José de Austria.

Siguió cultivando su entendimiento de tal suerte que a los 26 años ya era saludado por todos como uno de los hombres más instruidos de España. Tras participar en varias batallas acabó retirado en Castilla, aplicado al estudio y a la educación de sus hijos. El rey de España le nombró en 1713 su mayordomo mayor, siendo el jefe de su Casa, y también de la de su hijo Luis I durante su breve reinado, si bien ambos monarcas le dieron entera libertad para que se dedicase a sus estudios, siendo dicha responsabilidad ejercida de facto por el Sumiller de Corps, su pariente el conde de Altamira.

En palabras de Alonso Zamora Vicente, «la biografía del que había de ser primer director de la Real Academia Española fue movida y representativa. Intervino en expediciones militares de diverso signo (Hungría, Italia). Fue designado virrey de Navarra, de Aragón y de Cataluña; desempeñando este último cargo, perdió contra los franceses la batalla de Torroella (27 de mayo de 1694). Con la venida de Felipe V se declaró decidido partidario de la nueva dinastía. Esta adhesión le valió el nombramiento de virrey de Nápoles, donde, por un azar mitad guerrero mitad político, fue hecho prisionero por las tropas imperiales y sufrió encarcelamiento en Gaeta. Fue restituido a España tras la victoria de Brihuega, en 1711. El rey, que lo apreciaba mucho, quiso darle la mitra arzobispal de Toledo, pero el marqués la rechazó. Al fin aceptó ser distinguido con el mayor cargo palaciego, el de Mayordomo mayor (1713), a condición de que se le eximiera de la continuada asistencia a su cargo y pudiera entregarse a sus estudios con toda intensidad».[2]

El Duque de Saint-Simon, quien lo conoció bien, escribió sobre él:

Escalona, aunque más comúnmente era llamado Villena, era virtud, honor, probidad, fe, lealtad, valor, piedad, la antigua caballería incluso; [...] con mucha lectura, conocimiento, corrección y discernimiento en la mente, sin obstinación pero con firmeza, muy desinteresado, siempre ocupado, con una hermosa biblioteca y comercio con eruditos en todos los países de Europa.[3]

Comenta asimismo que nunca vistió a la española, sino a la francesa, porque no soportaba el cuello de golilla; no se dejaba amilanar por nadie, de suerte que llegó a apalear a bastonazos al mismísimo valido, el cardenal Alberoni, porque, aun siendo mayordomo mayor, una vez no le dejó visitar al Rey cuando este cayó enfermo en una de sus habituales crisis melancólicas.[5]​ Su trabajo organizativo fue tan eficaz que el Diccionario de Autoridades fue durante mucho tiempo la verdadera obra maestra de esta institución. La importante biblioteca que llegó a reunir, formada por 6.997 volúmenes impresos y 172 manuscritos, pasó a sus herederos, pero se dispersó en el siglo XIX.