Jerónimo Luis de Cabrera

Jerónimo Luis de Cabrera
Estatua de Cabrera, detalle.JPG
Estatua de Jerónimo Luis de Cabrera en la ciudad de Córdoba, Argentina.

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9.° Gobernador del Tucumán
20 de septiembre de 1571 - 13 de marzo de 1574
Monarca

Felipe II de España

Teniente gobernadorLorenzo Suárez de Figueroa
PredecesorNicolás Carrizo
SucesorGonzalo de Abreu y Figueroa

Información personal
Nombre de nacimientoJerónimo Luis de Cabrera y Toledo Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento1520
Sevilla, reino homónimo de los cuatro de Andalucía
Flag of Cross of Burgundy.svg Corona de España
Fallecimiento17 de agosto de 1574
Santiago del Estero, gobernación del Tucumán
Flag of Cross of Burgundy.svg Imperio español
Causa de la muerteGarrote vil Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaSantiago del Estero (Argentina) Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
ReligiónCatólico
Familia
Padres
  • Miguel Jerónimo Luis de Cabrera y Zúñiga
  • María de Toledo y Hernández del Pedroso
CónyugeLuisa Martel de los Ríos y Mendoza
Hijos
  1. Pedro Luis de Cabrera y Martel
  2. Miguel Jerónimo Luis de Cabrera II y Martel
  3. Gonzalo Martel de Cabrera
  4. Petronila de la Cerda Cabrera y Martel
  5. Francisca de la Cerda Cabrera y Martel
Información profesional
OcupaciónMilitar, explorador, conquistador, comendador, adelantado y gobernante colonial.
FirmaFirma de Jerónimo Luis de Cabrera.jpg

Jerónimo Luis de Cabrera o bien documentado como Jerónimo Luis de Cabrera y Toledo (Sevilla, España, 1528 - Santiago del Estero, Gobernación del Tucumán, 17 de agosto de 1574) fue un militar, explorador, conquistador, colonizador, comendador, adelantado,[1]​ y gobernante español en Sudamérica.
Es reconocido por haber fundado las ciudades de Ica, en Perú, y Córdoba de la Nueva Andalucía, en Argentina. La fundación de la ciudad de Ica, el 17 de junio de 1563, le valió el nombramiento de corregidor y justicia mayor de Potosí por parte del cuarto virrey del Perú, Diego López de Zúñiga y Velasco, conde de Nieva.
El virrey sucesor, Francisco Álvarez de Toledo, lo nombró gobernador del Tucumán en 1571. Pero por desobedecer sus órdenes al fundar la ciudad de Córdoba el 6 de julio de 1573, sería reemplazado en el cargo en 1574 y ejecutado por aquella razón en el mismo año.

Biografía

Origen familiar y primeros años

Jerónimo Luis de Cabrera nació en el año 1528 en la ciudad de Sevilla del reino homónimo, uno de los cuatro de Andalucía que formaban parte de la Corona española, desarrollándose en el seno de una familia noble andaluza.[3]

Fueron sus padres Miguel Jerónimo de Cabrera y Zúñiga, II señor de la Torre de Palencia, y su segunda esposa María de Toledo y Hernández del Pedroso.

Viaje a Sudamérica y conquistas en el Perú

Jerónimo Luis de Cabrera eligió la carrera de las armas y como militar llegó a la América hispana como alférez de la Real Armada Española, acompañando a su medio hermano el general Pedro Cabrera y Figueroa, y quienes arribarían a Lima, la capital del gran Virreinato del Perú, en 1538.[4]

Cuando en 1548 el capitán Francisco Hernández Girón se rebeló ante la Corona por no aceptar las Leyes Nuevas del emperador Carlos V —que hiciera cumplir su enviado, derrocado y decapitado virrey Blasco Núñez Vela desde 1544 hasta 1546— Cabrera fue a combatirlo[4]

Al año siguiente, en 1549, se avecindó en Cuzco haciéndose construir una casa de dos pisos, blasonada en el portal de la misma[4]

Establecido en la ciudad de Cuzco, participó nuevamente en las batallas contra Girón desde el 12 de noviembre de 1553, ya que este había prendido en la ciudad al corregidor, mientras sus hombres arrasaban su casa y se lo llevaban detenido hasta Lima. Pero sería derrotado en la batalla de Pucará el 8 de octubre de 1554, aunque lograba escapar por pocos días y al ser detenido fue llevado a Lima, condenado a muerte y ejecutado en los primeros días de diciembre del mismo año. Su cabeza fue clavada y expuesta en la plaza de armas de la misma ciudad, su casa en Cuzco fue derribada.[4]

En esto años, Jerónimo de Cabrera se destacaba también en las campañas de conquista de los valles de Ica, de Pisco y de Nazca.[4]

Fundación de San Jerónimo de Valverde

El 17 de junio de 1563, Cabrera fundó la ciudad de «San Jerónimo de Valverde» —actual ciudad de Ica y capital del departamento peruano homónimo— en el valle de Ica, a la cual sostuvo a su costa durante tres años.[4]​ Tales servicios fueron premiados por el cuarto virrey y conde de Nieva, Diego López de Zúñiga y Velasco, quien lo designó corregidor y justicia mayor de Potosí y de Charcas.

Adelantado y gobernador del Tucumán (1571-1574)

Gobernaciones de Tucumán y del Río de la Plata, dentro del gran Virreinato del Perú, en un mapa de 1600.

El 20 de septiembre[9]​ de 1571 fue designado adelantado para la exploración y conquista de nuevas tierras para la Corona española en el Nuevo Mundo. En ese mismo año, el quinto virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo lo designó gobernador del Tucumán.

Cabrera tenía tantas cualidades sobresalientes que en América no se podría gloriar de otro que lo igualara. Nobleza que le emparentaba con las principales casas de España.[10]

La ceremonia de recepción del nuevo gobernador estuvo a cargo del gobernador saliente, capitán Nicolás Carrizo. Su primera medida fue designar como teniente de gobernador a su pariente Lorenzo Suárez de Figueroa, que también era sobrino del virrey del Perú. En 1572 fue designado alguacil mayor Iñigo de Villafañe.

Orden virreinal

El virrey Francisco de Toledo había nombrado a Cabrera gobernador con el objetivo de cumplir la orden de fundar una población que sirviera además como fortín en lo que hoy es la provincia de Salta o la actual provincia de Santiago del Estero.[11]

No obstante ello, Cabrera optó por hacer dicha fundación más al sur. La obligación del gobernador era:

Poblar y fundar en el valle de Salta en la parte y lugar que le pareciere mejor convenir, un pueblo de españoles para que de estos reinos del Perú se pueda entrar a dichas provincias sin el riesgo y el peligro que hasta aquí, y de ellas salir a estos reinos a contratar y mercadear.[11]

El gobernador Cabrera marcharía hacia el sur a mediados de 1573, en donde se encontraban las tierras de los comechingones y allí fundaría la ciudad de «Córdoba de la Nueva Andalucía».

Fundación de Córdoba

En junio de 1573, el gobernador Cabrera preparó mulas, caballos, ovejas, cerdos, gallinas, todo en un total de mil animales. Tomó más de 100 hombres de las ciudades de Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán y Nuestra Señora de Talavera, y marchó hacia el sur, hacia la región de los comechingones.

Cabrera decidió desobedecer expresamente el mandato virreinal y fundar una ciudad más al sur. Eligió una región de tierra más fértil y clima más benigno que la de Santiago del Estero. Tras un primer intento el 24 de junio de 1573 en el asiento de Quisquisacate, el 6 de julio fundó una ciudad a la que llamó Córdoba de la Nueva Andalucía[12]​ a orillas del río Suquía, al cual llamó río de San Juan (después sería río Primero).

De esa manera cumplió con una promesa que le había efectuado a su esposa, en homenaje a la tierra de donde ella y su familia provenían, sumado a la semejanza del paisaje y sus pobladores comechingones a los de Andalucía. Expresó Cabrera que realizaba su fundación principal en "un país en donde se dan las cuatro estaciones (...) y la gente es barbuda y alta, morena como en Andalucía".[13]

Su casa principal, que llegó a tener dos plantas o pisos, la hizo construir en un costado de la Plaza Mayor —actual Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba, sobre la actual calle Buenos Aires— considerada como la casona melliza de Manuel de Mercadillo.

Entre los expedicionarios que lo acompañaron estaban Hernán Mejía de Mirabal, Juan Pérez Moreno, Juan Rodríguez Juárez, Blas de Rosales, Garci Sánchez, Alonso de Contreras, todos veteranos de la conquista, y de los recién llegados Lorenzo Suárez de Figueroa, Tristán de Tejeda y Alonso de Cámara, ambos yernos de Mejía de Mirabal. Los tres tendrían luego lucida actuación.

Otras expediciones

Luego de dos meses de fundada Córdoba, Cabrera partió con un grupo de gente en busca del Río de la Plata, tras su objetivo de fundar allí otra ciudad que permitiera una comunicación directa con España.

El primer objetivo de Cabrera, fue tratar de encontrar la fabulosa «Ciudad de Los Césares» que le sumaría una cuantiosa fortuna personal que repartiría con la corona. El segundo, crear una provincia con salida a «La Mar del Nord» u océano Atlántico. Para esto exploró el río Tercero y su continuación, el río Carcarañá, llegando a orillas del río Paraná hasta las proximidades de la actual ciudad de Santa Fe.[14]

Tres meses después, intentó refundar la llamada «Torre de Gaboto» o «Fuerte Sancti Spiritu» —erigido el 27 de febrero de 1527 hasta su abandono en septiembre de 1529— haciendo construir un fortín y puerto al cual llamó «San Luis de Paraná». Más tarde, al internarse río arriba se encontró con aborígenes timbúes en el asiento de Omad-coberá que impidieron su paso ya que estaban preparados para atacar a Juan de Garay que se encontraba en su bergantín, ya que bajaba desde Asunción en busca también de un puerto con fácil salida marítima. Al ver el peligro que corrían los españoles, atacó a la tribu y los hizo disipar. De esta forma fue que ambos conquistadores entablaron un diálogo que culminaría en discusión sobre sus derechos respectivos, pero en los hechos ninguno de los dos tenía permiso real. Durante la polémica, Cabrera fue llamado a la ciudad de Córdoba por el inminente peligro de un ataque indígena, y por otra razón, que le sería nefasta.[15]

Al regresar a Córdoba y preparándose para pasar a Santiago del Estero, sede de la gobernación, se anotició de la llegada y asunción de un nuevo gobernador del Tucumán, Gonzalo de Abreu, de quien era pariente y con quien estaba distanciado desde que vivían en su Sevilla natal.[15]

Desobediencia de la orden y ejecución

Cabrera había sido comisionado por el virrey del Perú para que fundara una población española en una latitud que correspondía a la actual provincia de Salta y que tenía por finalidad poder acceder a esas provincias en paz al contar con un poblado que disipara los riesgos y peligros de ataques indígenas. Sin embargo, el gobernador Cabrera desobedeció tal orden y penetró más al sur fundando la ciudad de Córdoba.

Es por esto que Gonzalo de Abreu y Figueroa que asumió el cargo como nuevo gobernador del Tucumán desde el 13 de marzo de 1574, advirtió que Cabrera había desobedecido las órdenes virreinales y le inició un sumarísimo juicio, a pesar de las protestas de los vecinos. Lo persiguió a él y también a sus amigos, subastó sus bienes a precio vil, siendo Abreu el propio adquiriente, lo mandó apresar, y finalmente lo condenó a muerte.

Existen dos versiones sobre su muerte: una, que Cabrera recibió el garrote junto a su propio lecho de enfermo, sin permitírsele recibir los sacramentos ni poder despedirse de su esposa e hijos. La otra, que Cabrera, como era hidalgo, evitó ser muerto con garrote vil, pero fue trasladado a Santiago del Estero, donde fue decapitado el 17 de agosto de 1574.[17]