Ius exclusivae

Jan Puzyna de Kosielsko, cardenal de Cracovia, fue el último en ejercer el ius exclusivæ.

Ius exclusivæ (en latín derecho de exclusión; también llamado derecho de veto papal) era el derecho que gozaban diversos monarcas católicos de Europa para vetar a un candidato al papado. En diferentes momentos el derecho ha sido utilizado por los monarcas franceses, los reyes de España, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y el emperador de Austria, este último como heredero de los derechos del anterior. Estos poderes debían ser dados a conocer en el cónclave papal, a través de un cardenal de dicho príncipe, precisando qué candidato a la elección había sido considerado non grato como futuro papa.

Este derecho parece haber sido afirmado durante el siglo XVII. No parece estar relacionado con el derecho ejercido por los emperadores bizantinos y germánicos a confirmar la elección papal, que había sido ejercido por última vez en la alta edad media. España, que en este período poseía grandes territorios e influencia en la península italiana, elevó dicha prerrogativa en 1605. En 1644, en el cónclave que eligió al cardenal Giovanni Battista Pamphili como papa Inocencio X, el ius exclusivæ fue ejercido por primera vez, vetando Felipe IV la elección del cardenal Sacchetti. El cardenal francés Julio Mazarino llegó demasiado tarde a dicho cónclave para presentar el veto francés contra el cardenal Pamphili, que ya había sido elegido. En este período, se elevaron diferentes tratados en defensa de este derecho.

Acciones similares anteriores a 1644