Herencia (derecho)

Grabado del humorista satírico William Hogarth, "El joven Tom toma posesión de su herencia", de la serie La vida de un libertino (A Rake's Progress). La justificación del derecho a la herencia en las sociedades contemporáneas se inspira en el liberalismo clásico de autores como John Locke. Otro autor de perfil liberal pero utilitarista («la mayor felicidad para el mayor número»), Jeremy Bentham, señaló las contradicciones entre los principios liberales y la herencia. Su discípulo, John Stuart Mill, economista de la escuela clásica, propuso la necesidad del concepto igualdad de oportunidades en una verdadera sociedad liberal.[1]

En el Derecho, la herencia es el acto jurídico mediante el cual una persona que fallece transmite sus bienes, derechos y obligaciones (deudas) a otra u otras personas, que en conjunto se denominan herederos. Heredero/heredera es la persona física o jurídica que tiene derecho al total o a una parte de los bienes de una herencia. El régimen jurídico que regula las herencias es el derecho de sucesiones.[2]​ Las reglas de herencia difieren entre las distintas sociedades y se ven modificadas por los cambios legislativos viéndose además sujetas a la correspondiente legislación sobre el impuesto sobre sucesiones y donaciones.

Aunque aún no existe legislación al respecto, se llama herencia digital al conjunto de los bienes digitales (perfiles, archivos en redes sociales, cuentas, correos, documentos en la nube, fotografías, vídeos, archivos o accesos) que una persona tiene y que debería poder decidir sobre ellos cuando muera.[5]

Aspectos históricos de la herencia

La antropología del parentesco es fundamental para conocer los mecanismos y tipos de transmisión de la herencia. En muchas sociedades la herencia tiene carácter patrilineal, donde sólo los hijos varones pueden heredar, otras sociedades emplean la sucesión matrilineal, donde la propiedad sólo puede pasar a lo largo de la línea femenina, más comúnmente va a los hijos de la hermana del difunto, o a las hijas de la madre. Otras sociedades utilizan la primogenitura (hijo mayor varón) y el mayorazgo para establecer la herencia. La distribución de la riqueza heredada es muchas veces desigual. La mayoría puede recibir poco o nada y un heredero recibir la mayor cantidad. Generalmente las hijas recibían globalmente menos que los hijos. La primogenitura favorece al varón de manera evidente. La dote y el ajuar para la boda son sistemas anticipados de herencia. La desigualdad en la herencia se mantiene en muchas sociedades actuales.[6]

Algunas sociedades antiguas y la mayoría de los Estados modernos emplean la herencia igualitaria, sin discriminación de género ni de orden de nacimiento.[10]