Guerra de las Galias
English: Gallic Wars

Guerra de las Galias
Siege-alesia-vercingetorix-jules-cesar.jpg
Vercingétorix arroja sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer (1899)
Fecha58 a. C.-51 a. C.
LugarGalia, Germania y Britania
Casus belliMigración de los helvecios
ResultadoVictoria total romana
ConsecuenciasLas tribus galas se dispersan.
Cambios territorialesRoma se anexiona Galia.
Beligerantes
República romanaGalos:
Arvernos,
Atrebates,
Atuátucos,
Bituriges,
Cáletes,
Eburones,
Helvecios,
Menapios,
Mórinos,
Nervios,
Sociates,
Suesones,
Vénetos,
Veriocases,
Viromanduos,
otros
Germanos:
Suevos,
Britanos
Comandantes
Cayo Julio César,
Tito Acio Labieno,
Publio Licinio Craso,
Quinto Titurio Sabino†,
Quinto Tulio Cicerón,
Lucio Aurunculeyo Cota†,
Décimo Junio Bruto,
Gayo Fabio,
Gayo Caninio Rébilo,
Marco Antonio,
Marco Licinio Craso,
Servio Sulpicio Galba,
Gayo Volcacio Tulo
Vercingétorix,
Ambiórix,
Comio,
Ariovisto,
Divicón,
Casivelauno,
Dúmnorix†,
Vercasivelauno,
Galba,
Boduognato
Fuerzas en combate
120.000[1]3.000.000[1]
Bajas
100.000 muertos1.500.000 muertos
1.000.000 capturados[2]

La guerra de las Galias fue un conflicto militar librado entre el procónsul romano Julio César y las tribus galas entre el año 58 a. C. y 51 a. C. En el curso de esa guerra la República romana sometió a la Galia, extenso país que llegaba desde el Mediterráneo hasta el canal de la Mancha. Los romanos también realizaron incursiones a Britania y Germania, pero estas expediciones no llegaron a transformarse en invasiones a gran escala. La guerra de las Galias culminó con la batalla de Alesia en 52 a. C., donde los romanos pusieron fin a la resistencia organizada de los galos. Esta decisiva victoria romana supuso la expansión de la República romana sobre todo el territorio galo. Las tropas empleadas durante esta campaña conformaron el ejército con el que el general marchó después sobre la capital de la República.

Pese a que César justificó esta invasión como una acción defensiva preventiva, la mayoría de los historiadores coinciden en que el principal motivo de la campaña fue potenciar la carrera política del general y cancelar sus grandes deudas. No obstante, nadie puede obviar la importancia militar de este territorio para los romanos, quienes habían sufrido varios ataques por parte de tribus bárbaras provenientes tanto de la Galia como del norte de esa tierra. La conquista de estos territorios permitió a Roma asegurar la frontera natural del río Rin.

Esta campaña militar es descrita extensamente por el propio Julio César en su obra Comentarios a la guerra de las Galias, fuente histórica de mayor importancia acerca de esta campaña y obra más importante —conservada— del general. El libro es también una obra maestra de propaganda política, puesto que César estaba sumamente interesado en influir a sus lectores en Roma.

Contexto político

En el año 58 a. C., Julio César terminó su consulado en Roma. El excónsul estaba muy endeudado desde su edilidad, sin embargo, siendo miembro del Primer Triunvirato (la alianza política compuesta por él mismo, Marco Licinio Craso y Pompeyo) se había procurado el gobierno de dos provincias: Galia Cisalpina e Ilírico. Cuando Quinto Cecilio Metelo Céler, gobernador de Galia Transalpina, murió de forma inesperada, César fue nombrado también gobernador de esta provincia. Mediante votación, llevada a cabo en el Senado, se dictaminó que César gobernara sobre estos territorios durante el sorprendente periodo de un lustro.

Inicialmente, César contaba con cuatro legiones veteranas bajo su mando directo: Legio VII, Legio VIII, Legio IX Hispana y Legio X. César conocía personalmente a la mayoría (tal vez a todas) esas legiones, puesto que había sido gobernador de Hispania Ulterior en 61 a. C. y junto a ellas había efectuado una exitosa campaña contra los lusitanos. Entre sus legados se encontraban sus primos Lucio Julio César y Marco Antonio, Tito Labieno, Décimo Junio Bruto Albino, Cayo Trebonio, Aulo Hircio y Quinto Tulio Cicerón (hermano menor de Marco Tulio Cicerón). Además, César tenía la autoridad legal para reclutar más legiones y tropas auxiliares si así lo creía conveniente.

Probablemente, la ambición de César era realizar una campaña que lo encumbrara y aliviara su situación económica, pero es discutible que hubiera elegido a los galos como objetivo inicial. Lo más probable es que César estuviese planeando una campaña contra el reino de Dacia, en los Balcanes.[3]

Por otra parte, las tribus galas eran civilizadas, ricas y se hallaban completamente divididas. Muchas de ellas comerciaban con mercaderes romanos y habían sido ya influidas por la cultura romana. Algunas incluso habían cambiado sus sistemas políticos, abandonando la monarquía tribal para instalar repúblicas inspiradas en la romana.

Los romanos respetaban y temían a los galos y las tribus germánicas. Hacía apenas 45 años, en el año 109 a. C., que Italia había sido invadida por una gran migración germana y rescatada tras varias sangrientas y costosas batallas lideradas por el general Cayo Mario. Hacía poco tiempo, la tribu germánica de los suevos había migrado al territorio de Galia encabezada por su líder, Ariovisto. Parecía que las tribus habían vuelto a ponerse en movimiento, y eso amenazaba de nuevo la existencia de la República.