Galia

Mapa de la Galia antes de la conquista romana.

Galia (en latín: Gallia) es el nombre romano dado a una región de la Europa occidental actualmente ocupada por Bélgica, Francia, el oeste de Suiza, el norte de Italia y zonas de Alemania y los Países Bajos al oeste del Rin. También las islas británicas (Gales, Inglaterra e Irlanda) actuales estaban pobladas por tribus celtas. Así, la palabra galo (en latín: gallus) se refiere habitualmente a los habitantes celtas de esa región en tiempos antiguos y fue principalmente empleada por los romanos, que muy raras veces llamaban celtas a este conjunto de diversas tribus. El gentilicio se conservó a través de los tiempos solamente en la extensión de tierras que hoy componen Francia y aún hoy sigue llamándose galos a los franceses, y de hecho Gallia (en griego Γαλλία) es el nombre griego moderno de Francia. También el nombre de Galicia, Portugal, País de Gales y Galitzia tienen el mismo origen referido a la población gala o celta.

Sin embargo, los galos se extendieron por toda Europa en tiempos romanos, hablando lenguas celtas que habían divergido en dos grupos. Además de los galos de la actual Francia, otros se habían establecido en las llanuras del norte de Italia, en la provincia que los romanos conocían como Galia Cisalpina («Galos aquende los Alpes») hasta el Véneto e Istria. Otros galos habían emigrado cruzando los Pirineos hasta Iberia, dando lugar además a los celtíberos al mezclarse con el sustrato ibero indígena.

Los primeros tiempos

Mapa de Galia alrededor del año 58 a. C.

Los griegos focenses fundaron en el sur de estos territorios una ciudad llamada Massilia (actual Marsella). De esta época se tienen los primeros datos e informaciones sobre la Galia y los galos. Los griegos llamaban keltoi (que significa en griego: los audaces, debido a su gran valor), en general a los que se conoce como celtas, pero en estas regiones utilizaban también el nombre de Galatia y gálatas (en griego antiguo, Γαλατης), para designar la tierra y sus habitantes. Este término de gálata se refiere tanto a los habitantes europeos, como a los que se establecieron más tarde en Asia Menor, fundando la región de Galacia. Los celtas se han llamado siempre a sí mismos galiain, o sea: galos. Estos dos términos de Galia y galos se siguieron empleando después de la conquista de Julio César para designar las provincias romanas que se extendían por estos territorios y se conservaron hasta el final de la dinastía Merovingia, al menos en los documentos de la época. Más tarde, y ya en plena época de la dinastía Carolingia perteneciente al Reino de los francos, surgió el término de Francie (Francia occidentalis) que designaba los territorios de la antigua Galia romana.

En la Galia no existía ninguna unidad política ni territorial. No constituían un Estado organizado, sino un conjunto de pueblos compuestos por tribus diferentes y de distintas etnias. Si había algo que uniera a este conjunto de tribus, era el comercio, sobre todo, basado en una desarrollada metalurgia.