Fuerza Aérea Colombiana

Fuerza Aérea Colombiana
Escudo Fuerza Aerea Colombiana.svg
Escudo de la Fuerza Aérea Colombiana.
Activa8 de noviembre de 1942
PaísBandera de Colombia Colombia
RamaFuerzas Militares de Colombia
TipoFuerza aérea
FunciónDefensa de la Soberanía Aérea a nivel interno y externo
Tamaño28 500 efectivos[1]
Parte deFuerzas Militares de Colombia
Equipamiento363 aeronaves aprox y 1 satélite Véase anexo
Comandantes
ComandanteMayor general Ramsés Rueda Rueda
Segundo comandante y jefe de Estado MayorMayor general Jorge Tadeo Borbón
Inspector generalMayor general Rodrigo Valencia Guevara
Comandante Apoyo a la FuerzaMayor General José Mauricio Mancera
Insignias
EscarapelaRoundel of Colombia.svg
BanderaFlag of the Colombian Air Force.svg
EstandarteEnsign of the Colombian Air Force.svg
Cultura e historia
MoteFAC
LemaSic Itur Ad Astra
«Así se va a las Estrellas»
ColoresAmarillo, azul y rojo
HimnoLetra: Coronel Álvaro González Q.
Música: Omar Rengifo
MascotaÁguila Harpía y Capitán Paz
Aniversarios8 de noviembre
Guerras y batallas
Guerra colombo-peruana
Conflicto armado en Colombia:
Operación Fénix, Operación Orión, República de Marquetalia, Operación Sodoma, www.fac.mil.co

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC) es una de las tres instituciones de las Fuerzas Militares de Colombia, encargada de acuerdo a la Constitución de 1991 de la labor de ejercer y mantener el dominio del espacio aéreo colombiano para defender la soberanía, integridad territorial y el orden constitucional. Es una de las fuerzas aéreas latinoamericanas más grandes y de mayor actividad debido a su importante rol en la lucha contra el narcoterrorismo. Para el 2019, cuenta con aproximadamente 28 500 efectivos.[2][3]

Es la única fuerza aérea a nivel mundial que tiene acreditados sus procesos con los estándares ISO 9001 y NTCGP 1000. La ISO 9001 corresponde al sistema de gestión de la calidad con la norma internacional. El segundo certificado, el NTCGP 1000, corresponde a la norma técnica de calidad de la gestión pública, como fruto de la Ley 872 de 2003, que exige a todas las entidades públicas implementar el sistema de gestión de calidad antes de diciembre de 2008.[4]

La FAC tiene la distinción de haberse empleado en misiones de observación y combates aéreos desde la guerra colombo-peruana de 1932, nunca más el gobierno electo fue destituido por la fuerza, pues la FAC contribuyó a sofocar múltiples rebeliones de origen terrorista, militar y político. La Fuerza Aérea Colombiana también sirvió con distinción durante la Segunda Guerra Mundial en las islas de San Andrés.[5]

Historia

Luego de observar el uso de la aviación bélica en la Primera Guerra Mundial y de adelantarse investigaciones en Europa por una comisión de militares de la época, se expidió por parte del congreso, exhortado por el expresidente Marco Fidel Suárez, la ley 126 de 1919 que dio origen a la Aviación del Ejército.

El 18 de junio de 1919, la ciudad de Barranquilla presenció el primer vuelo de un avión en Colombia, suceso histórico protagonizado por el estadounidense William Knox Martin; este evento, que conmocionó a la nación entera, fue la nueva chispa que encendió de nuevo los anhelos colombianos de contar con aviación.[6]

El Congreso Nacional estudiaba la creación de la Quinta Arma del Ejército: era la "Aviación Militar". Se buscaba que Colombia no se quedara rezagada respecto a los países más desarrollados que ya contaban con avanzadas ramas de aviación militar. Fue así como el 31 de diciembre de ese mismo año, se expidió la ley 126 sobre el particular dándole las correspondientes atribuciones y facultades al gobierno. Esta Ley fue inmediatamente sancionada por el entonces Presidente de la República, Marco Fidel Suárez, con la firma del Ministro de Guerra, Jorge Roa.[6]

Inicios

El Caudron G-III E-2 de origen francés, otro de los primeros aviones de la Fuerza Aérea

La aviación colombiana nació gracias a las inquietudes del pamplonés Camilo Daza. Fue así como el día 7 de septiembre de 1916, al impulso del Club Colombiano de Aviación, convertido en un positivo "grupo de presión", el Congreso Nacional expidió la novísima Ley 15 de 1916, por la cual se disponía el envío a Europa de una comisión de militares, para enterarse de los avances bélicos, pero principalmente de la aviación. Al sancionar esta primera Ley Aérea, el presidente de la República José Vicente Concha, exclamó: "Está muy cercano el día en que Colombia tenga su propia aviación".

Conocidas las experiencias de la Primera Guerra Mundial sobre el empleo de la aviación como arma de combate, una vez superados los problemas económicos, el Congreso colombiano, exhortado por el presidente Marco Fidel Suárez, demostró la necesidad de que las instituciones militares fortalecieran sus capacidades, introduciendo definitivamente en su organización las unidades aéreas. De esta manera, se originó la aviación militar en Colombia y se sancionó el 31 de diciembre la Ley 126 de 1919, la cual creó la Aviación Militar Colombiana como quinta arma del Ejército Nacional.[7]

En Europa la aviación tomó importancia a partir del desarrollo acelerado que tuvo durante la Primera Guerra Mundial. En Colombia, la aviación surgió gracias al entusiasmo de un grupo de jóvenes aficionados que vislumbraron en el avión múltiples posibilidades de desarrollo en beneficio de la nación. Así lo entendió también el presidente Marco Fidel Suárez, ya que el "Arma de Aviación del Ejército", mediante la expedición de la Ley 126 del 31 de diciembre de 1919.

Con el fin de garantizar el desarrollo de la aviación en Colombia, el presidente Marco Fidel Suárez gestionó con su homólogo francés, Alexandre Millerand, el envío al país de una misión militar aérea y la adquisición de las primeras aeronaves militares. Francia tenía por aquella época muchos pilotos militares veteranos, sobrevivientes de la Primera Guerra Mundial, y una floreciente industria aeronáutica.[8]

La Guerra con Perú

Hawk II F11C, de origen estadounidense, en el combate de Güepí, el cual duró ocho horas.

En la década de 1920, existían grandes diferencias entre la aviación comercial nacional, que entonces era la más avanzada de América del Sur, y la aviación militar, que apenas contaba con unos pocos aviones de escuela. Empeoro, cuando comenzó el conflicto con el Perú, en 1932, la aerolínea SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos) prestó al gobierno de Colombia sus aeródromos y equipos, y sirvió de escuela a los pilotos en la operación de los hidroaviones, botes volantes, anfibios Sikorsky y otras máquinas de las que disponía.[9]

El 1 de septiembre de 1932 un grupo de 48 civiles peruanos, al mando del Alférez del ejército peruano (en situación militar de retiro) Juan Francisco La Rosa Guevara, ingresó a Leticia capturando a las autoridades y guarnición colombiana allí destacada, siendo expulsados hacia la frontera brasilera. En la zona fronteriza selvática había sido altamente impopular el tratado de límites y navegación Salomón-Lozano, firmado por el presidente peruano Augusto B. Leguía en 1922. En el devenir de los hechos, el nuevo presidente del Perú, general Luis Miguel Sánchez Cerro, decidió apoyar el hecho, situación que evolucionó en una doble declaratoria de guerra.[10]

Para la época, la Aviación del Ejército contaba con 16 aviones: tres Curtiss FledglingJ-2 de entrenamiento, ocho Wild X de observación y ataque, cuatro Osprey C-14 de entrenamiento y un Falcon O-1 de combate que volaban desde la única Base Aérea con que se contaba, la de Madrid, sede de la escuela militar de aviación. Por el contrario, La aviación peruana estaba mejor dispuesta y contaba con muchos más pilotos y aviones que la colombiana. Poseía bases aéreas en el nororiente de su territorio ubicadas en Puca, Barranca y Pantoja, sobre el río Napo, en Itaya, cerca de Iquitos y en la misma Leticia recién ocupada; disponía de dos escuadrones de entrenamiento, uno de reconocimiento, uno de enlace, uno de transporte, uno aeronaval y seis de combate.[9]

La acción más importante se llevó a cabo en Güepí, guarnición peruana sobre la orilla derecha del río Putumayo, el 26 de marzo de 1933. La Aviación Militar hizo presencia en la zona con 11 aviones de ataque, seis Hawk II F-11, tres Wild X y dos Osprey C-14 de caza y bombardeo. El combate fue muy intenso; la aviación por espacio de ocho horas consecutivas estuvo hostigando y ablandando las posiciones enemigas, para que las fuerzas terrestres y fluviales pudieran cruzar el río y ocuparlas. El 16 de abril del mismo año, se registró otro enfrentamiento en la margen izquierda del río Putumayo, en Puerto Calderón. El último enfrentamiento tuvo como escenario el río Algodón. Durante los nueve meses del enfrentamiento armado, la aviación militar colombiana perdió cuatro pilotos y cuatro mecánicos, tres colombianos y un alemán en cada caso; en 4 accidentes por fallas mecánicas perdiendo cuatro aviones: un Falcon O-1, un Osprey C-14, un Junkers F-13 y un Hawk II F-11. El Cuerpo de Aviación del Perú perdió 3 aviones derribados además de un Douglas O-38P accidentado y capturado por el ejército colombiano y que la Aviación Militar Colombiana puso en condiciones de vuelo para exhibición como trofeo de guerra antes de ser devuelto al Perú.

La Segunda Guerra Mundial

El Texan AT-6 de origen estadounidense sirvió de apoyo durante la Segunda Guerra Mundial, defendiendo así la costa caribe del país.

En plena Segunda Guerra Mundial tuvo lugar la ruptura diplomática entre Colombia y los Países del Eje (Alemania, Italia y Japón), el 18 de diciembre de 1941, cuando el presidente Eduardo Santos tomó la decisión a raíz del ataque japonés a las bases militares, navales y aéreas de Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawaii. A partir de entonces, el gobierno colombiano implantó medidas especiales para limitar y contrarrestar la acción militar del Eje en áreas de la jurisdicción nacional.[11]

A raíz de estos hechos, el gobierno tomó la decisión de patrullar y vigilar la Costa Atlántica y el Caribe colombiano. La Base Aérea de Palanquero dispuso para ello el desplazamiento a Barranquilla de uno de sus Escuadrones de Combate, denominado Escuadrón de Reconocimiento y Combate, formado por aviones Falcon F-8. En 1943, los Falcon fueron relevados de la misión y reemplazados por los Texan AT-6. Este Escuadrón estuvo activo hasta 1945, cuando los AT-6 fueron trasladados nuevamente a Palanquero.[11]

El 10 de diciembre de 1920 la Quinta Arma del Ejército pasa a ser parte del Ministerio de Guerra como Sección de Aviación Militar. Mediante el Decreto No. 2065 de 1932 y a raíz del conflicto amazónico, esta Sección se constituyó en el Departamento 8 del Ministerio de Guerra, denominándose División General de Aviación Militar Nacional. Las necesidades nacionales y la experiencia obtenida en el campo aéreo a raíz de la Segunda Guerra Mundial, llevaron a la reestructuración de la aviación militar en Colombia.[5]

La era dorada

En 1947, se crea el aeródromo nacional de Apiay, cambiando su nombre luego a Base Aérea de Apiay el 17 de noviembre de 1948, hoy en día es la sede del Comando Aéreo de Combate No. 2.[12]

En 1953 llegan al país los primeros helicópteros OH-23 Raven. En 1954 llegan los primeros OH-13 Sioux, debido al incremento en la flota de helicópteros se crea en Melgar, Tolima, la primera Base Aérea de Helicópteros de Colombia, actualmente Base Aérea “Teniente Coronel Luis F. Pinto Parra”, sede del Comando Aéreo de Combate No. 4 y de la Escuela Conjunta de Helicópteros de las Fuerzas Militares.[15]

Los años 60, la lucha contra la subversión y la era contemporánea

Mirage V

En 1961 llegan seis Kaman HH-43B Huskie los cuales operaron muy poco tiempo siendo retirados en 1968.[17]​ Para 1963 llegan 10 UH-1B Iroquois. En 1968 fueron adquiridos 10 T-37C Tweet para entrenamiento avanzado, y 30 T-41D Mescalero para entrenamiento básico. Para reforzar el ala de transporte llegan también dos C-130B Hércules. El ala rotatoria es reforzada con la llegada de 12 Hughes OH6A Cayuse. En 1969 comienzan a llegar los primeros UH-1H Huey del que han llegado 77 aeronaves.[13]

En 1977, se crea en Malambo, Atlántico, el Grupo Aéreo del Norte, actualmente Comando Aéreo de Combate No. 3. El Grupo Aéreo del Caribe, GACAR, localizado en San Andrés, nació en 1979 para defender la soberanía nacional sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia, ante las pretensiones de Nicaragua de apoderarse de la isla. En 1983 se crea la Base Aérea de Marandúa, en Vichada, sede del Grupo Aéreo de Oriente. Finalmente, en 1990 se activa la Base Aérea de Ríonegro, Antioquia, sede actual del Comando Aéreo de Combate No. 5.[18]

Actualmente la actuación de la FAC es decisiva en los golpes a las estructuras terroristas e inmovilización y derribo de aviones al servicio del narcotráfico, siempre como parte de la aviación militar colombiana conjuntamente con la Aviación del Ejército (AVIAEJEC), Área de Aviación Policial y la Aviación Naval de la Armada. En el año 2007 la Fuerza Aérea Colombiana mostró interés en adquirir cazas F-16, pero por falta de capacidad tecnica, y de no contar con personal calificado para operar y mantener aeronaves de 4ta generación se optó por adquirir nuevamente aviones IAI Kfir israelíes; desafortunadamente en una serie de accidentes se perdieron 4 aviones en el trascurso de pocos años dejando la flota en sólo 20 aeronaves. Recientemente y ante la necesidad de mantenimiento adecuado para los motores GE-J79, planta motriz de estos aviones, la FAC firmó un contrato de mantenimiento y puesta a punto con la empresa israelí IAI, para además recuperar la operatividad de la flota de aviones Kfir. Desde 2015 la FAC ha mostrado interés por adquirir un lote de aviones Mirage 2000 excedentes del Armée de L´air Française.

AH-60 Arpía III

A inicios de Julio de 2017 la FAC hizo publica la adquisición de dos aviones Kfir TC-12 biplazas de entrenamiento a la empresa israeli IAI con el fin de reponer las aeronaves perdidas en accidentes, y poder continuar con el proceso de entrenamiento de los pilotos. En tiempos recientes también se ha modernizado helicópteros utilitarios UH-60 a una versión de ataque, con aviónica y armamento israelí, denominada "Arpía", con el fin de dar apoyo de fuego a unidades en tierra.

Desde 2008 también se cuenta con una flota de 24 aviones Emb-314 Super Tucano, que han sido de vital importancia en la lucha contra-insurgente desarrollada en época reciente. Estos aviones participaron en las operaciones que dieron de baja a cabecillas terroristas de la organización FARC, como "Raúl Reyes", "Alfonso Cano" y "Mono jojoy". Aunque la modernización de la fuerza aérea ha sido limitada en muchos sentidos, también se encuentran entre sus capacidades actuales la de operar de forma nocturna y la de bombardeo de precisión con armas inteligentes, como las bombas 'Griffin', 'EGBU-12' y 'Spice-1000'.