Exilio republicano español

Exilio republicano español
PaísEspaña
Fecha1939-1975
Causa(s)Persecución y represión por la Dictadura de Francisco Franco
Exposición «Literaturas del Exilio», diseñada por Mizien arquitectura en el Centro Cultural Palacio La Moneda, Santiago de Chile (junio-julio de 2007). Con el fin de la guerra civil llegaron a Chile miles de españoles perseguidos por la dictadura de Franco. Muchos de ellos llegaron en el Winnipeg, que desembarcó en Valparaíso en el año 1939.
Bandera de España durante la vigencia de la Segunda República entre 1931 y 1939

El exilio republicano español se refiere al conjunto de ciudadanos españoles que, durante la guerra civil española de 1936 a 1939 y la inmediata posguerra, se vieron forzados a abandonar su tierra natal y desplazarse a otros países, por motivos políticos e ideológicos, o por temor a las represalias por parte del bando vencedor y del régimen político autoritario instaurado en España, permaneciendo en el extranjero hasta que la evolución de las circunstancias internas del país les permitió regresar paulatinamente, aunque fueron muchos los que finalmente se integraron en las sociedades que les dieron refugio, contribuyendo en algunos destacados casos a su desarrollo.

Una gran parte de los primeros refugiados, hasta 440 000 en Francia según un informe oficial de marzo de 1939, tuvieron que afrontar inicialmente duras condiciones de vida, que se agravaron como resultado del estallido de la Segunda Guerra Mundial y aunque muchos de ellos lograron regresar en la década de 1940, el exilio republicano "permanente" quedó constituido por unas 220 000 personas de las cuales muchas eran excombatientes, políticos o funcionarios comprometidos directamente con la causa republicana pero entre las que había también miles de parientes y civiles, junto con un número significativo de niños, intelectuales, personalidades de la cultura y artistas, científicos y docentes, y personas de profesiones cualificadas, lo que supuso un condicionante más en el proceso de reconstrucción del país, a consecuencia del conflicto.

Los principales países de destino fueron, en particular, Francia, México y Argentina, pero también fueron amparados grupos importantes en otros países europeos y americanos como Chile, Colombia, Venezuela, Cuba, República Dominicana, la Unión Soviética, Estados Unidos y el Reino Unido.[1]​ Para un listado de los refugiados por países de acogida, véase ; se limita a aquellos que han merecido artículo en Wikipedia.

En el transcurso de los años, la evolución política interna en España y el progresivo proceso de reconciliación, que culminaron con el periodo de la Transición española y la instauración de la democracia, permitieron paulatinamente el regreso de los exiliados, pero también fueron muchos que por su grado de integración, decidieron permanecer en los países que les dieron refugio y donde se encontraron posteriormente con otros españoles llegados entonces como emigrantes por motivos económicos desde la década de 1950 o por un nuevo exilio, el de los perseguidos por la dictadura hasta 1975.

En 2019, Francia conmemora oficialmente el 80 aniversario de la Retirada, particularmente en la ciudad de París y en el todo en el sur del pais.

Desplazamientos de población durante la guerra

Niños preparados para la evacuación de España con el puño en alto, símbolo típicamente usado por la izquierda.

Durante los primeros meses de la guerra y particularmente en el periodo de agosto a diciembre de 1936, marcados por los episodios de violencia sistemática en contra de la población civil, tanto como resultado de la represión por motivos ideológicos, por parte de las fuerzas sublevadas, como por los partidarios de la revolución social, y el avance de las operaciones militares, se produjeron los primeros desplazamientos de refugiados y exiliados principalmente hacia Francia, caracterizados por su carácter todavía provisional, por lo que agrupaba a personas provenientes de las regiones fronterizas de Aragón, Cataluña y el País Vasco, ya fuera por su condición de proximidad al bando sublevado, en el caso de las dos primeras, o de partidarios del Gobierno que huían del avance del frente de Irún, en el último, o simplemente de personas «neutras» que se veían amenazadas por el clima de hostilidad y violencia.[2]

A medida que se desarrollaba el conflicto, el carácter provisional fue volviéndose más permanente y masivo en el caso de los desplazados próximos al bando republicano, al punto que si bien los episodios de huida en desbandada continuarían produciéndose, se emprendieron acciones desde el gobierno republicano para ordenar de manera planificada algunas de las evacuaciones, particularmente las de menores. La Oficina Central de Evacuación y Asistencia al Refugiado fue constituida en octubre de 1936, en vísperas de la batalla de Madrid, en previsión de realizar operaciones masivas de evacuación hacia la costa mediterránea, mientras que en noviembre fue creada en París el Comité d'accueil aux enfants d'Espagne por parte de la CGT.

Milicianas republicanas durante el Asedio del Alcázar de Toledo durante la Guerra Civil Española

Las primeras evacuaciones de niños se produjeron desde Madrid y Valencia, con el envío de 100 menores hacia la URSS en febrero de 1937, y desde el País Vasco, donde se evacuaron a 450 personas hacia la isla francesa de Oleron, en la colonia Casa Dichosa. Más adelante, cerca de 300 de ellos fueron llevados a París y los restantes, albergados en Oostduinkerke, en Bélgica.[3]​ También en 1937, en el mes de junio, llegaron a México 456 menores, que a partir de ese momento recibirían el afectuoso apelativo de los Niños de Morelia. Las gestiones para su traslado fueron posibles gracias al Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español.

Bartolomé Bennassar señala que cerca de 10 000 ciudadanos del País Vasco[5]

Las operaciones militares en el llamado frente del Norte, que vieron progresar a las unidades franquistas desde Vizcaya hacia Santander en la primavera de 1937 provocaron una nueva oleada de miles de exiliados, con una parte significativa de niños, esta vez exclusivamente republicanos[9]

La mayor avalancha se produjo con ocasión de la pérdida de Barcelona por la República (febrero de 1939). En esos momentos más de medio millón de personas huyeron a Francia. Sobre todo en los primeros momentos una gran parte fue internada en los campos que el gobierno francés de Daladier habilitó para el caso. Las condiciones en tales campos fueron deplorables, como en el caso del Campo de concentración de Gurs. En esos primeros meses se produjo el regreso a la España (ya enteramente dominada por los franquistas) de en torno a la mitad de quienes se refugiaron inicialmente en Francia.

Pocas semanas antes del fin de la guerra, el «informe Valière» realizado a petición del Gobierno francés estimaba a 9 de marzo de 1939 la presencia de unos 440 000 refugiados en Francia, de los cuales 170 000 eran mujeres, niños y ancianos, 220 000 soldados y milicianos, 40 000 inválidos y 10 000 heridos[10]