Estado de conservación

Colores del estado de conservación, según la clasificación otorgada por la versión de la Lista Roja elaborada por la UICN.

El estado de conservación es una medida de la probabilidad de que una especie continúe existiendo en el presente o en el futuro cercano, en vista no sólo del volumen de la población actual, sino también de las tendencias que han mostrado a lo largo del tiempo, de la existencia de depredadores u otras amenazas, de las modificaciones previstas en su hábitat, etc.

Orígenes de la clasificación

Desde que a mediados del siglo XVIII Linneo publicó un método de clasificación de los seres vivos, los taxónomos han asignado un nombre a alrededor de 1,4 millones de especies, aunque las estimaciones fijan entre los 7 y los 100 millones las especies que en total pueblan la Tierra.[1]

Por ser más fácil su estudio, los animales vertebrados son los más conocidos y utilizados como indicadores biológicos, siendo en consecuencia los que suelen recabar más esfuerzos de conservación. Dados los requerimientos tróficos y sus dependencias de hábitats en buen estado de conservación, las campañas de conservación de los vertebrados, y especialmente de los mamíferos, conllevan también la conservación de la gran mayoría de las especies de fauna y flora de las cuales dependen.