Emirato de Diriyah

إمارة الدرعية - الدولة السعودية الأولى
Al-Dawla Al-Su'odiyah Al-Oula
Emirato de Diriyah
(Primer Estado saudita)

Emirato independiente

Bandera
Bandera
Bandera

1744-1818

Flag of the Ottoman Empire.svg

Bandera de Diriyah

Bandera

Ubicación de Diriyah
El emirato en su mayor extensión
CapitalDiriyah
Idioma oficialÁrabe, Persa, turco otomano
ReligiónSunni Islam
GobiernoEmirato (monarquía)
Imam
 • 1744–1765Mohammed Ibn Saud
 • 1765–1803Abdul Aziz Ibn Mohammed Ibn Saud
 • 1803–1814Saud Ibn Abdul Aziz Ibn Mohammed Ibn Saud
 • 1814–1818Abdullah bin Saud
Período históricoEdad Media
 • Pacto de Diriyah1744
 • Destrucción de Diriyah por los otomanos1818

El Emirato de Diriyah, también conocido como Primer Estado saudita (en árabe, الدولة السعودية الأولى)[3]​ El matrimonio entre el hijo de Saud, Abdul Aziz Ibn Mohammed Ibn Saud, y la hija del imam ayudó a sellar el pacto entre sus familias.

Esta soberanía política y religiosa quiso purgar Arabia de prácticas heréticas y desviaciones del Islam ortodoxo como ellos lo entendían. Ese esfuerzo conjunto fue visto por los wahhabíes como la restauración de la creencia básica en el Tawhid, y muchos salafistas mantienen que marcó el comienzo del más amplio movimiento revivalista salafista.[cita requerida] Prácticas como ofrecer oraciones a figuras santas o las peregrinaciones a tumbas y mezquitas especiales, o incluso todavía a árboles, cuevas y piedras venerables, fueron suprimidas bajo su gobierno[4]​ y desde el establecimiento de ese Primer Estado saudí, ninguna de estas prácticas ha sido observada de nuevo en Arabia Saudita. En 1744, tanto Muhammad bin Abd Al-Wahhab como Muhammad bin Saud hicieron un juramento para lograr su objetivo.

El nuevo estado se extendió gradualmente a una gran parte de la península arábiga, pero fue destruido por tropas del Imperio otomano lideradas por Ibrahim bajá en 1818.

Historia

El pacto de Diriyah

El primer estado saudí surgió en Diriyah en 1744.[6]

Conquista de la península arábiga

Bajo el mando de Mohammed bin Saud, y después de muchas campañas militares, las fuerzas saudí-wahabítas tomaron el control de la región de Diriyah. Mientras, Muhammed bin Abd Al-Wahhab escribió cartas a gobernantes y estudiosos para que entrasen en el campo de la yihad, a través del debate y el trabajo académico, para eliminar los supuestos elementos de politeísmo que existían en países como Irak, Egipto, India, Yemen y Siria. Después de la muerte en 1765 de Mohammed bin Saud, su hijo Abdul Aziz continuó la tarea emprendida por su padre y sometió pronto el Nejd y extendió su influencia en la costa este de la península arábiga, en una franja que iba desde Kuwait hasta la frontera norte de Omán.[9]​ Aquí destruyeron lápidas de tumbas de santos y monumentos, que consideraban eran actos de politeísmo.

En 1803, ya once años después de la muerte de Muhammad bin Abd Al-Wahhab, el hijo de Abdul Aziz, Saud, le sucedió y envió fuerzas para conquistar las mesetas de 'Asir y la región del Hiyaz.[9]​ Defendiendo un monoteísmo estricto, y por ello considerando idolatría la peregrinación y visita a tales monumentos, destruyeron los diferentes mausoleos y tumbas de santos (familiares, esposas y compañeros del profeta), y también atacaron la del mismo Mahoma.

La casa de Saud y sus aliados habían llegado rápidamente a convertirse en el poder dominante en Arabia: el Imperio otomano, que ejercía la soberanía sobre las ciudades santas y la región desde 1517, veía caer su prestigio y lo consideró como un gran desafío a su autoridad.

La respuesta otomana y el declinar de la soberanía

Los otomanos encomendaron la tarea de destruir el dominio de la casa de Saud al poderoso virrey de Egipto, Mehmet Alí.[12]​ Finalmente, Ibrahim llegó a la capital Saudí en Diriyah y la puso bajo asedio durante varios meses hasta que se rindió en septiembre de 1818.

Ibrahim apresó y embarcó a muchos miembros de los clanes de Al-Saud y de Al Wahhab hacia Egipto y la capital otomana de Estambul. Antes de irse ordenó la destrucción sistemática de Diriyah, cuyas ruinas se han mantenido intactas desde entonces. El último imán saudí, Abdullah bin Saud, tras ser humillado y cargado de cadenas, fue ejecutado posteriormente en la capital otomana, siendo luego su cabeza cortada arrojada a las aguas del Bósforo,[14]

Sin embargo, tanto el movimiento salafí como algunos miembros del clan de Al Saud sobrevivieron y renovaron su compromiso de fundar el Emirato de Nechd, el Segundo Estado Saudí, que duró desde 1824 hasta 1891, y más tarde un tercer estado, el actual reino de Arabia Saudita, que sigue gobernando hasta el día de hoy.[15]