Caso Nadia

El Caso Nadia revela la estafa de unos padres españoles, solicitando apoyo y dinero, y utilizando la salud de su hija menor que padecía tricotiodistrofia, una enfermedad poco común.

Desarrollo

La estafa, descubierta en 2016, fue investigada en la Audiencia de Lleida, desarrollándose el juicio en la primera semana de octubre de 2018. La sentencia establece que hubo una estafa continuada y agravada. Por ello se ha impuesto una pena de prisión de cinco años para el padre y de tres años y medio para la madre. [1]​ Además de las penas de prisión deberán indemnizar a las personas estafadas, abonar una multa y asumir los costes del proceso judicial.

El matrimonio Blanco Garau había estado solicitando apoyo y dinero desde 2008. En 2009 habían creado una asociación para recaudar fondos para los tratamientos que requería dicha enfermedad.[2]​ Según la fiscalía, los padres de la menor, que sí padecía tricotiodistrofia aunque su vida no estaba en riesgo, crearon esa asociación con el "ánimo de obtener un lucro patrimonial ilícito".

Con facilidad de palabra y dotes de relaciones públicas el padre consiguió numerosas entrevistas en los medios de comunicación, destacando su aparición en televisión y radio. Su habilidad en el manejo de las grabaciones de vídeo y su edición en el canal youtube permitieron una gran difusión y la participación de personajes públicos, que también fueron engañados.[3]

Según la investigación, se llegaron a recaudar 1.111.317 euros, procedentes de de 5.574 donantes.[5]

En diciembre de 2016 el juzgado dictó prisión provisional para Fernando Blanco y libertad con cargos para su esposa, que perdió la custodia de su hija, quien fue a vivir con una tía en las Islas Baleares. El padre fue detenido en diciembre en la Seu d'Urgell (Lérida) huyendo de un control policial.[6]

Fueron numerosas las mentiras y los engaños sobre la enfermedad y su tratamiento. Inicialmente, la tricotiodistrofia, es una enfermedad rara, provoca trastornos como déficit intelectual, problemas de piel o fotosensibilidad, pero no es mortal. La niña nunca fue hospitalizada ni operada en Houston ni existió ningún Doctor Edward Brown. El padre tenía antecedentes por estafa y en 2000 había sido condenado a cuatro años de prisión por apropiación indebida y falsedad documental.[6]