Cabildo de Buenos Aires (institución)

Cabildo de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre
Escudo de la Ciudad de Buenos Aires.png
Datos generales
TipoElites
Composición
Miembros9 (salvo un caso grave en que se convocaba a un Cabildo Abierto de hasta un máximo de 600 vecinos)[1]
Sede(s)
El Cabildo por Emerix Vidal.jpg
Edificio del Cabildo de Buenos Aires

El Cabildo de Buenos Aires fue una institución que inicialmente fue un cabildo colonial fundado en 1580 cuando la segunda fundación ciudad de Buenos Aires, ciudad que hasta 1880 se llamó "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre" ,[2]​ y que luego de la Revolución de Mayo de 1810 que derrocó al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y derivó en la guerra que llevó a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se transformó en una Junta de Gobierno que funcionó hasta su disolución en 1821 por el gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez en quedó reemplazada en sus funciones por la Junta de Representantes de Buenos Aires.

También en el edificio del Cabildo de Buenos Aires funcionó la Real Audiencia de Buenos Aires, el más alto tribunal de apelación de segunda instancia en el territorio, desde 6 de abril de 1661 hasta el 23 de enero de 1812, cuando se la reemplazó por una Cámara de Apelaciones. Y el 13 de septiembre de 1810 la Primera Junta creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, siendo su primera ubicación, durante dos años, el edificio del Cabildo. Pero la institución que funcionó por más tiempo en ese edificio fue la Cárcel de Buenos Aires, desde 1608 hasta 1877 en que se transfirieron sus presos a la desaparecida Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, cuando fue inaugurada.[4]

Durante el Imperio español

Los primeros cabildantes coloniales

El Cabildo fue una institución creada en la ciudad de Buenos Aires durante el reinado de Felipe II de España al momento de la segunda fundación el 11 de junio de 1580 por Juan de Garay y usando sus prerrogativas de fundador de la nueva urbe, designó a los primeros siete miembros del Cabildo, que en aquel entonces estuvo en la órbita de la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay:[5]

Cumplidos sus mandatos, los siguientes alcaldes y regidores fueron elegidos por los regidores salientes cada 24 de junio hasta que a principios del siglo XVII comenzaron a hacerlo cada 1 de enero, no pudiendo ser reelegidos hasta pasados dos años y debiendo ser confirmados por el gobernador.

El 20 de octubre de 1580 el Cabildo de Buenos Aires eligió como patrono de la ciudad a San Martín de Tours y patrona a Nuestra Señora de las Nieves.

Las condiciones para ser designado Alcalde ordinario debieron haber sido muy exigentes, pues de los más de sesenta primeros pobladores de Buenos Aires solo ocho accedieron a ese cargo: Antón Bermúdez, Antón Higueras de Santana, Pedro de Izarra (años 1590, 1605 y 1616), Gonzalo Martel de Guzmán, Hernando de Mendoza, Pedro Morán, Rodrigo Ortiz de Zárate, Andrés de Vallejos.

Desarrollo institucional

Monumento en Buenos Aires a su fundador y creador de su Cabildo Juan de Garay.

Inicialmente dependiente del Virreinato del Perú, el Cabildo de Buenos Aires, al igual que otros cabildos coloniales, funcionó como ayuntamiento o corporación municipal de la ciudad pero, por la lejanía con la metrópoli, el rey de España le admitió un alto grado de autarquía hasta fines del siglo XVIII, cuando las reformas borbónicas avanzaron sobre las atribuciones del cabildo, principalmente por la creación de las intendencias.

Al igual que los demás cabildos de la América española, el Cabildo de Buenos Aires como institución tenía primariamente atribuciones judiciales y de administración municipal. Los Alcaldes ordinarios del cabildo administraban justicia en primera instancia en lo civil y criminal, mientras que los Regidores y otros funcionarios se ocupaban de los distintos quehaceres de la administración comunal, tales como el aseo, el ornato y el abastecimiento de la ciudad y su ejido. El Cabildo también tenía algunas atribuciones políticas, pues hasta que en 1716 fue creado el cargo de Teniente del Rey los Alcaldes Ordinarios suplantaban interinamente al gobernador.[9]​ Para representar sus intereses podía el cabildo enviar procuradores a España o dirigirse por carta al rey.

Solo podían integrar el Cabildo y votar en los cabildos abiertos aquellos ciudadanos que eran vecinos permanentes de la ciudad, poseyendo alguna propiedad y teniendo familia y oficio no vil. Al alcalde ordinario de 1° voto le correspondía ser juez en lo civil y al de 2° voto en lo penal, mientras que los alcaldes de hermandad administraban justicia en la campaña.

Los regidores formaban en conjunto el llamado regimiento y se los elegía y votaban en un orden determinado. El cargo de alférez real, quien portaba el estandarte del rey, representaba el mayor honor y podía acumularse con otro cargo. Otros funcionarios eran elegidos por el cabildo entrante: entre ellos el fiel ejecutor, el alguacil mayor, el mayordomo y el síndico procurador. El tesorero y el contador eran oficiales reales.

Los alcaldes en general eran legos, no versados en derecho, y aunque esa falencia se suplía con el buen tino y el sentido común, y la experiencia que paulatinamente se iba aquilatando, se exigía que fuesen elegidas las personas públicamente tenidas por las más probas y honradas, y que además fuesen instruidos y supiesen leer y escribir. Debían tener carácter de vecino, poseer casa poblada en la ciudad, y siempre se debía dar preferencia a los descendientes de los primeros vecinos pobladores, pues a estos le asistían los mismos derechos que a los hidalgos peninsulares, conforme una disposición del rey Felipe II.

A partir de 1591 el rey ordenó que los cargos menores pudieran ser vendidos en subasta pública —que normalmente se hacía en Potosí— para ser ejercidos en forma vitalicia y transferible a terceros, siendo Bernardo de León el primero en adquirir un cargo —el de depositario general— en 1607, que ejerció por 30 años.[11]

Desde 1705 los regidores volvieron a ser elegidos, alternando anualmente con los vitalicios, y debiendo ser confirmados por el gobernador que era el presidente del cabildo.

A partir de 1713 cambió de dinastía reinante española, los Austrias fueron reemplazados por los Casa de Borbones. Los Borbones modificaron toda la organización territorial unificándose todo el imperio con el objetivo de homogeneizar y centralizar el Estado Español utilizando el modelo territorial de Francia. Con ellos llegaron ideas mercantilistas francesas basadas en una monarquía centralizada, puesta en funcionamiento en América lentamente. Sus mayores preocupaciones fueron romper el poder de la aristocracia criolla y también debilitar el control territorial de la Compañía de Jesús: los jesuitas fueron expulsados de la América española en 1767.

Entre 1717 y 1718 las instituciones para el gobierno de las Indias, el Consejo de Indias y la Casa de la Contratación, se trasladaron de Sevilla a Cádiz, que se convirtió en el único puerto de comercio con las Américas.

En 1776 fue creado el Virreinato del Río de la Plata con capital en la ciudad de Buenos Aires.

Entre 1785 y 1799 los alcaldes ordinarios tuvieron mandatos de dos años con renovación de uno cada año, y desde 1786 se suprimieron los regidores vitalicios y se incorporó al cabildo el síndico procurador.[12]

Desde finales del siglo XVIII la Guerra anglo-española (1804-1809) entorpeció el comercio español con América, hasta el punto de interrumpirlo casi por completo: en 1801 el promedio anual de exportaciones a las Indias había descendido un 93%; las importaciones también cayeron radicalmente. Tras la destrucción de la flota española en la batalla de Trafalgar, en 1805, Gran Bretaña se aventuró, incluso, al ataque directo a las costas americanas. En 1806 y 1807 la armada británica trató de ocupar Buenos Aires y las autoridades virreinales rechazaron el ataque. Una acción que reveló la impotencia de España para defender sus reinos ultramarinos y demostró a los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) la propia fuerza que tuvieron en el desarrollo y el triunfo frente a las pretensiones inglesas.

Gestión durante diferentes períodos

Audiencias del Virreinato del Perú en 1650.

Luego de creada la gobernación del Río de la Plata

Primera vista conocida de Buenos Aires, cuando existía la gobernación del Río de la Plata, pintada hacia 1628 por un holandés.

En 1617 se creó la gobernación del Río de la Plata en la zona de la cuenca del Río de la Plata. Formó parte del Virreinato del Perú hasta el año 1776, fecha en la cual pasó a integrar el recién creado Virreinato del Río de la Plata, conservando el nombre común bonaerense como el oficial.

A principios del Siglo XVIII Don Miguel de Solá y de Medinaceli, padre del presbítero patriota Juan Nepomuceno Solá, fue Regidor del Cabildo.

En 1736 Domingo de Basavilbaso, el padre del servicio de correo en Argentina, fue el Alcalde ordinario y Regidor en 1767.

En 1747, 1748 y 1759 el comerciante Francisco Rodríguez de Vida fue Alcalde ordinario.[13]

En 1752 una serie de malones impulsó al Cabildo a proponer un avance de la línea de fronteras militares, siguiendo el avance de hecho de la población de campaña y permitiendo dejar territorio a retaguardia. Los fuertes se ubicarían uno sobre las nacientes del río Salto (Fuerte de Salto), que se convertiría en avanzada del fuerte de Arrecifes, en Laguna Brava (Guardia de Luján o Fuerte San José de Luján, actual Mercedes) como puesto avanzado del fuerte de Luján y en la laguna de Lobos (Fortín Lobos).

Entre 1755 y 1776 Don Juan de Lezica y Torrezuri fue Alcalde ordinario.[14]​ En 1755 Lezica, en nombre los vecinos de la aldea formada en Lujan hacia 1738 en torno al templo parroquial, pide al gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui, y al rey de España, Fernando VI, el título de villa para esa población y la consiguiente instalación de un cabildo. El 17 de octubre de 1755 Andonaegui concede lo pedido, denominando a localidad Villa de Nuestra Señora de Luján por el papel de dicha imagen mariana en la formación de la aldea favorecida. Lezica es conocido por haber elevado Luján al rango de "villa" y por ser el benefactor de su primer templo, hoy demolido pero cuyas fundaciones sirvieron para erigir la actual Basílica de Luján.

Entre 1756 y 1766 Marcos José de Riglos fue Alcalde ordinario de segundo voto y Alférez Real del Cabildo porteño.

En 1757 y 1766 Manuel de Escalada y Bustillo de Ceballos, el más acaudalado comerciante de la ciudad, fue Regidor del Cabildo. Escalada fue padre de dos destacados funcionarios de la ciudad de Buenos Aires durante los últimos años del Virreinato del Río de la Plata y los primeros de las Provincias Unidas del Río de la Plata: Francisco Antonio y Antonio José (este último fue suegro de José de San Martín).[15]

En 1759 Vicente de Azcuénaga fue elegido Alcalde ordinario, y al año siguiente, Regidor del mismo.

En 1769 y 1776 José Antonio Gregorio de Otálora se desempeñó como Alcalde de segundo voto. Ese último año fue designado juez de menores y vocal de la Junta de Temporalidades. Anteriormente, en 1759 y 1763 había sido designado Regidor del Cabildo y en 1780 volvió a ser designado aunque se excusó por enfermedad.

El Virreinato del Río de la Plata      Territorio soberano.      Territorios reclamados..

En 1777, recién creado el Virreinato del Río de la Plata, fueron nombrados Regidores del Cabildo Miguel de Azcuénaga, hijo de Vicente, y Francisco Antonio de Escalada, hijo de Manuel.

A partir de la creación de la Intendencia de Buenos Aires

En 1778 se creó la Intendencia de Buenos Aires o provincia de Buenos Aires, también denominada intendencia de ejército y provincia de Buenos Aires y superintendencia de Buenos Aires fue un entidad política y territorial integrante de la monarquía española dentro del Virreinato del Río de la Plata. Se extendió por territorios que hoy forman parte de la República Argentina, Uruguay y Brasil. Luego de la Revolución de Mayo de 1810 continuó existiendo como parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata hasta su constitución en provincia de Buenos Aires el 16 de febrero de 1820.

En 1780 Antonio José de Escalada, hermano de Francisco Antonio, fue Regidor del Cabildo. Desempeñó después los cargos de Alcalde ordinario, Miembro del Real Consulado, Canciller de la Real Audiencia y Síndico Procurador.

En 1783, Francisco Antonio de Escalada fue electo Alcalde ordinario de segundo voto y Juez de Menores. Pasó a desempeñar las funciones de Alcalde ordinario de primer voto en 1784.

Desde 1795 a 1796 el importante comerciante y político Martín de Álzaga se desempeñó como Alcalde ordinario de primer voto del Cabildo. Se opuso siempre a la apertura comercial o libre comercio, a través de varios memoriales.

En 1797 Marcos José Rivas fue nombrado Alcalde ordinario.[16]​ Ese mismo año, el comerciante Cornelio Saavedra fue nombrado Regidor cuarto del Cabildo. También en 1797 José Santos Incháurregui fue designado Regidor y renovó su banca en 1800 y 1806.

En 1797, 1800 y 1806 José Santos Incháurregui fue Regidor.

El 31 de diciembre de 1802 el Cabildo propuso al Rey Carlos IV de España que nombrase a su valido y Ministro el Príncipe de la Paz Manuel Godoy "Regidor honorario del Cabildo de Buenos Aires". El rey accedió por Real Cédula del 29 de octubre de 1803.

El 23 de mayo de 1804 Cristóbal de Aguirre fue elegido Regidor Perpetuo y Alcalde de primer voto del Cabildo a propuesta del Alcalde de primer voto Domingo de Igarzabal.

Una de las funciones principales del cuerpo  municipal era asegurar el regular abastecimiento de alimentos a la ciudad, especialmente de pan y carne. Asociada a esta función, el Cabildo ostentaba la potestad de establecer precios de referencia para estos principales productos de consumo popular. El abasto quedaba a cargo del Fiel Ejecutor, miembro del ayuntamiento y encargado de controlar la entrada de ganado -especialmente vacuno- a la ciudad. En buena medida debido al crecimiento demográfico sostenido de la urbe a fines del siglo XVIII -población estimada en 25.000 habitantes para 1778- esta función del Cabildo se volvió central, debido a que debía asegurar el abastecimiento de alimentos de consumo cotidiano a precios accesibles a fin de evitar motines y tumultos por carestía, conflictos recurrentes en otras ciudades americanas.[18]

Durante las Invasiones Inglesas

Invasiones Inglesas a Buenos Aires, pintado por Madrid Martínez, litografía de 1807 con el texto:
Reconquista de Buenos Aires por el capitán de navío D. Santiago Liniers, haciendo prisionera a la guarnición inglesa con su comandante Beresford. Vuelve la escuadra británica en 1807 a atacar con empeño la misma plaza, y es rechazada por el valor de nuestros marinos y soldados.

En el marco de la Guerra anglo-española (1804-1809) -onceava guerra anglo-española-, corriendo el año 1806 Francisco Belgrano, hermano del prócer argentino Manuel Belgrano, fue Regidor del Cabildo y Defensor de Menores, tocándole tener activa participación en las medidas adoptadas tras la reconquista de Buenos Aires luego de las Invasiones inglesas al Río de la Plata en previsión de un nuevo ataque inglés, que tendría lugar el siguiente año.[20]

Desde su creación hasta 1807 la ciudad sufrió varias invasiones. En 1582, un corsario inglés intentó un desembarco en la isla Martín García pero fue rechazado. En 1587 el inglés Thomas Cavendish intentó apoderarse de la ciudad, sin lograrlo. En 1658 se produjo el tercer intento, ordenado por Luis XIV, rey de Francia, pero el Maestro de campo, don Pedro de Baigorri Ruiz, a la sazón gobernador de Buenos Aires, logró defender con éxito el puerto. El cuarto intento estuvo a cargo del aventurero Mr. de Pintis, pero el vecindario lo rechazó. En 1699 se produjo la quinta invasión a cargo de una banda de piratas daneses que fue rápidamente expulsada. Durante el gobierno de Bruno Mauricio de Zabala, el francés Étienne Moreau desembarcó en la costa oriental del Río de La Plata, donde las tropas españolas lo rechazaron y mataron.

Pero tanto la Reconquista como la Defensa de Buenos Aires ante las Invasiones Inglesas tuvieron un lugar relevante como antecedente inmediato de la Revolución de mayo de 1810 que dio inicio al proceso de Independencia de la Argentina. Durante su curso, por primera vez prevaleció la voluntad del pueblo sobre el mando del Rey de España, cuando los vecinos de Buenos Aires, mediante el cabildo abierto del 10 de febrero de 1807, depusieron al virrey designado por el rey -hecho excepcional en los anales de la historia hispanoamericana- para elegir al francés Santiago de Liniers en su lugar. Asimismo, la creación en esa ocasión del Regimiento de Patricios, como milicias populares voluntarias, y la elección por parte de los propios milicianos del potosino Cornelio Saavedra —futuro presidente de la Primera Junta patria— como jefe del cuerpo, sentaron las bases de un ejército patriota capaz de alzarse contra las tropas realistas. La participación popular en la lucha armada es tradicionalmente representada con la imagen de los habitantes de Buenos Aires arrojando aceite hirviendo sobre los invasores desde los techos de las casas.

El 29 de abril de 1808 el Cabildo de Buenos Aires rechazó las pretensiones de Juan VI de Portugal, príncipe regente del imperio del Brasil, de sustituir al frente del Estado a la Corona de España, ocupada por el ejército napoleónico.

El 11 de febrero de 1809[Nota 2]​ por Real Cédula se creó a favor de Santiago de Liniers el título de nobleza por su exitosa defensa de estas tierras del rey de España frente a los dos frustrados intententos llevados a cabo en las dos Invasiones Inglesas al Río de la Plata.

Deseando la Junta Suprema Gubernativa del Reino premiar debidamente los sobresalientes méritos que ha contraído el mariscal de campo don Santiago Liniers, mientras ha estado en Buenos Aires de Virrey y Capitán General, se ha servido concederle, en nombre del Rey nuestro señor don Fernando VII, la gracia de título de Castilla, libre de lanzas para sus hijos, herederos y sucesiones.

El título nobiliario de conde de Buenos Aires fue elegido por el francés Liniers a favor de su patria adoptiva. El Cabildo se opuso, manifestando que tal título ofendía los privilegios de la ciudad.

La Junta Suprema gubernativa de España é Indias, en nombre del Rey nuestro Señor Don Fernando VII, por un efecto de su soberana clemencia, se ha dignado conferirme la gracia de título de Castilla libre de lanzas y medias anatas para mí, mis hijos, herederos y sucesores, y cien mil reales de vellon de pension anual sobre las Cajas Reales de esta capital, ínterin se me asignan tierras en estos países que produzcan igual renta.

Y siendo ésta la recompensa mas lisonjera que yo podia esperar de un Gobierno justo y paternal, no puede mi gratitud dejar de comunicarlo á V. S., con la advertencia de que por decreto de este día he tomado el título de Conde de Buenos Aires, en tanto S. M. no se digne resolver otra cosa.
Dios guarde á usted muchos años.—Buenos Aires 15 de mayo de 1809.

Santiago Liniers. Señor...
Circular del Virrey, avisando el título que se le ha concedido, y el que él ha tomado.

Sin embargo, su denominación duró muy poco tiempo, ya que el Condado de Buenos Aires fue reemplazado por el Condado de la Lealtad. Ello se debió, en parte, a la protesta que efectuó el propio Cabildo.[Nota 3]

El 26 de agosto de 1810 Liniers fue fusilado por los revolucionarios junto con los demás jefes de la resistencia a la Revolución de mayo de 1810 y ese mismo año, Luis, el hijo de Liniers, repudió el título de conde de Buenos Aires que fue trocado —con anuencia de la monarquía española— por el de "conde de la Lealtad" (a los reyes españoles).