Asesinato de la familia Romanov

La familia imperial rusa. De izquierda a derecha: Olga, María, Nicolás II, Alejandra, Anastasia, Alekséi y Tatiana.

El asesinato o exterminio de la familia imperial Romanov (el zar Nicolás II, su esposa la zarina Alejandra y sus cinco hijos Olga, Tatiana, Maria, Anastasia y Alekséi) y todos aquellos que decidieron acompañarlos a la cárcel —especialmente Eugene Botkin, Anna Demídova, Alekséi Trupp e Iván Jaritónov— fue un acontecimiento que tuvo lugar en Ekaterimburgo la noche del 16 al 17 de julio de 1918.[5]

Después de la Revolución de Febrero de 1917, la familia Románov y sus leales sirvientes fueron encarcelados en el Palacio de Alejandro antes de ser trasladados a Tobolsk y luego a Ekaterimburgo, donde fueron asesinados, supuestamente al mando expreso de Vladímir Lenin.[14]

El sitio del entierro fue descubierto en 1979 por un detective aficionado,[19]

Algunos historiadores atribuyen la orden al gobierno en Moscú, específicamente a Sverdlov y Lenin, quienes deseaban impedir el rescate de la Familia Imperial por la Legión Checoslovaca que se aproximaba (luchando con el Ejército Blanco contra los bolcheviques) durante la actual Guerra Civil Rusa.[30]

Autoría

Algunos historiadores atribuyen con fundamentos la orden al Gobierno de Moscú, específicamente a Yákov Sverdlov, Filipp Goloshchokin y Vladímir Lenin, quienes deseaban suprimir todo símbolo del zarismo a cualquier costo y se uso como argumento el prevenir el rescate de la familia real por la Legión Checoslovaca (que se aproximaba a la zona en su lucha frente a los bolcheviques en el seno del Ejército Blanco) en el transcurso de la guerra civil rusa.[27]