Analogía (derecho)

La analogía es un principio de interpretación del derecho. Se sustenta en la semejanza que debe existir entre el caso previsto, y el no previsto, evitando así la diferencia radical entre ambos. Es un método o instrumento para la interpretación jurídica que se corresponde fundamentalmente con la tarea de los jueces (y no tanto con la tarea de los legisladores). Así, las lagunas de la ley deben ser colmadas, a través de la tarea jurisdiccional, a partir del principio que reza "árbol que crece torcido ".[1]

Consecuencias de la analogía

Se ha entendido que esta restricción a la aplicación de sanciones penales por analogía, proviene del principio Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege. Esto implica que la prohibición de analogía busca dotar de certeza jurídica a los ciudadanos ante el poder penal del Estado.

El principio de legalidad penal contendría cuatro prohibiciones clásicas:

  1. Lex scripta, se necesita una ley que sea escrita que describa el delito a punir y su punición,
  2. Lex praevia, que la ley que se escriba no sea retroactiva al hecho mismo,
  3. Lex certa, que la ley sea precisa en su lenguaje descriptivo con relación a la construcción del tipo en cada artículo y precisa en el lenguaje normativo de las consecuencias que impone cada artículo
  4. Lex stricta, que no se admita la analogía contra legem.[2]