Alfonso XII de España

Alfonso XII de España
Alfons XII (cropped).JPG
Rey de España
29 de diciembre de 1874-25 de noviembre de 1885
(10 años)
PredecesorFrancisco Serrano
(Presidente del Poder Ejecutivo de la República)
SucesorAlfonso XIII
Información personal
Nacimiento28 de noviembre de 1857
Madrid, España
Fallecimiento25 de noviembre de 1885
(27 años)
El Pardo, España
EntierroCripta Real del Monasterio de El Escorial
Himno realMarcha Real
ResidenciaPalacio Real de Madrid
Familia
Casa realBorbón
PadreFrancisco de Asís de Borbón
MadreIsabel II de España
Consorte
DescendenciaVéase Matrimonio e hijos

FirmaFirma de Alfonso XII de España
Royal Greater Coat of Arms of Spain (1761-1868 and 1874-1931) Version with Golden Fleece and Order of Charles III Collars.svg
Escudo de Alfonso XII de España

Alfonso XII de España, apodado «el Pacificador»[2]​), fue rey de España entre 1874 y 1885. Hijo de la reina Isabel II y del rey consorte Francisco de Asís de Borbón, el inicio de su reinado puso término a la Primera República y dio paso al período conocido como Restauración. Tras su muerte prematura a los veintisiete años, víctima de la tuberculosis, fue sucedido en el trono por su hijo póstumo, Alfonso XIII, cuya minoría de edad estuvo encabezada por la regencia de su madre, la reina viuda María Cristina.

Biografía

Primeros años

Retrato del príncipe Alfonso, hacia 1870.

Alfonso nació en el Palacio Real de Madrid el 28 de noviembre de 1857. En Madrid y en la corte circuló el rumor de que su verdadero padre no era el consorte, Francisco de Asís de Borbón, sino un entonces capitán de ingenieros llamado Enrique Puigmoltó y Mayans, III conde de Torrefiel y I vizconde de Miranda.[9]

Alfonso, que recibió el título de príncipe de Asturias tras su nacimiento, tenía cuatro hermanas: la infanta Isabel, condesa de Girgenti (1851-1931), la infanta María del Pilar (1861-1879), la infanta María de la Paz, princesa de Baviera (1862-1946) y la infanta María Eulalia, duquesa de Galliera (1864-1958). Fue bautizado el 7 de diciembre de 1857 en la capilla del Palacio Real de Madrid por el patriarca de las Indias, siendo su padrino el papa Pío IX represantado por el nuncio, Lorenzo Barili.[10]

Entre los preceptores del joven príncipe Alfonso se hallaban el duque de Sesto y el arzobispo de Burgos, este último elegido por la propia reina Isabel tras consultar con Pío IX.

Derrocamiento de la monarquía isabelina y educación

En 1868, siendo aún un niño, su madre Isabel II fue destronada por la Revolución de 1868 (conocida como La Gloriosa), obligando a la familia real a partir hacia el exilio. Isabel y Francisco de Asís se instalaron por separado en París. La salida a Europa del joven Alfonso supuso una experiencia inestimable, al encontrarse así con otros sistemas políticos como el francés, el austríaco o el británico. De hecho, fue el primer príncipe de Asturias que se formó en centros educativos y militares extranjeros.

El primero de ellos fue el colegio Stanislas, en París. La Guerra franco-prusiana motivó que la familia se trasladase transitoriamente a Ginebra, donde además de recibir clases particulares, Alfonso acudió a la Academia Pública de la ciudad cantonal. Como continuación de su educación se eligió la Real e Imperial Academia Teresiana (Colegio Theresianum) de Viena, donde, tras la Guerra franco-prusiana, el príncipe Alfonso fue acompañado por Guillermo Morphy, el conde de Morphy (1836-1899), hombre de confianza de la reina Isabel II, quien lo elige como preceptor. Anteriormente, el conde de Morphy ya había sido designado gentilhombre de entrada, con motivo del sexto cumpleaños del príncipe, acompañándole durante su exilio a París, y contribuyendo a su formación, con lecciones particulares.[11]

El futuro Alfonso XII con su mentor, el duque de Sesto.

Durante su estancia en en el Colegio Teresiano de Viena, desde febrero de 1872 hasta la finalización de sus estudios en junio de 1874, Morphy desempeñó un crucial papel en la formación del carácter e inteligencia del príncipe Alfonso. Ideó un programa de enseñanza en el que atendería a la formación integral del príncipe Alfonso, dando atención a su formación humanística, a los ejercicios corporales y a las visitas a museos, fábricas y otros establecimientos y lugares de interés, además de instruirle en el derecho constitucional[12]​. Por último, el príncipe Alfonso asistió a la Academia militar de Sandhurst, en Inglaterra. En este país conoció de primera mano el constitucionalismo inglés. De la correspondencia de Alfonso con su madre durante todas sus estancias en los distintos colegios y academias, se pone de manifiesto la relativa estrechez económica en que se movía la familia real en esos años. El 25 de junio de 1870, su madre, Isabel II, abdicó sus derechos dinásticos, en un documento firmado en París, en favor de su hijo Alfonso, que pasaba así a ser considerado por los monárquicos como el legítimo rey de España.

Mientras tanto, en España se sucedían distintas formas de gobierno: el Gobierno Provisional (1868-1871), la monarquía democrática de Amadeo I (1871-1873) y la I República (1873-1874). Ésta fue liquidada en el mes de enero por el golpe de estado del general Pavía, y se abrió un segundo período de gobiernos provisionales. Durante esta etapa histórica (el Sexenio Democrático), la causa alfonsina estuvo representada en las Cortes por Antonio Cánovas del Castillo.

Cánovas de Castillo estuvo muy atento a la educación del príncipe supervisada por un partidario suyo, el duque de Sesto. Según Ramón Villares, gracias al recorrido que hizo por diversos colegios extranjeros de París, Ginebra y Viena para acabar en la academia militar inglesa de Sandhurts, el príncipe Alfonso «adquirió dominio de lenguas y un regular conocimiento de la historia europea, así como de algunos de los teóricos políticos más apreciados en la época (Bejamin Constant, Walter Bagehot). Su curiosidad intelectual no llegaba a los niveles de algunos monarcas cohetáneos, como el joven don Pedro V de Portugal… pero a juzgar por la impresión que causaba en los observadores extranjeros y por los libros que se hizo comprar nada más llegar al Palacio de Oriente, su formación lo avecinaba a un monarca liberal europeo más que a sus inmediatos antepasados españoles, tan castizos como poco cultivados. A fin de cuentas, lo más novedoso fue justamente su condición de haber sido el primer monarca de la España moderna que había sido educado casi enteramente en el exilio, sin pompa ni etiqueta».[13]

Acceso a la Corona y reinado

El 1 de diciembre de 1874, Alfonso hizo público el Manifiesto de Sandhurst, presentándose a los españoles como un príncipe católico, español, constitucionalista, liberal, y deseoso de servir a la nación.

El 29 de diciembre de 1874 se produjo la restauración de la monarquía al pronunciarse el general Arsenio Martínez-Campos Antón en la localidad valenciana de Sagunto a favor del acceso al trono del príncipe Alfonso. En aquel momento, el jefe del Estado era el general Serrano y el jefe del Gobierno era Sagasta. En enero de 1875 llegó a España y fue proclamado rey ante las Cortes Españolas. Alfonso XII nombra al conde de Morphy su secretario particular. Desde este cargo, se convirtió en un gran protector de los artistas de sus tiempo, intercediendo en la concesión de pensiones por parte de la Casa Real y tuvo una fuerte presencia en las instituciones culturales del Madrid de la Restauración.[14]

Al frente de la monarquía llega un joven monarca en contacto con la Europa moderna, dispuesto a aunar todos los esfuerzos para la modernización de España.[16]​.

Alfonso XII en Bad Homburg (1884).

Su reinado consistió principalmente en consolidar la monarquía y la estabilidad institucional, reparando los daños que las luchas internas de los años del llamado Sexenio Revolucionario habían dejado tras de sí, ganándose el apodo de «el Pacificador». Se aprobó la nueva Constitución de 1876 y durante ese mismo año finalizó la guerra carlista, dirigida por el pretendiente Carlos VII (el propio monarca hizo acto de presencia y acudió al campo de batalla para presenciar su final). Los fueros vascos y navarros fueron reducidos y se logró que cesaran, de forma transitoria, las hostilidades en Cuba con la firma de la Paz de Zanjón. En 1878 y 1879 fue víctima de dos atentados perpetrados por anarquistas de los que salió ileso.

Alfonso XII realizó en el año 1883 una visita oficial a Bélgica, Austria, Alemania y Francia. En Alemania aceptó el nombramiento como coronel honorario de un regimiento de la guarnición de Alsacia, territorio conquistado por los alemanes y cuya soberanía reclamaba Francia. Este hecho dio lugar a un recibimiento hostil al monarca español por parte del pueblo de París durante su visita oficial a ese país. Alemania trató de ocupar las islas Carolinas, en aquel momento bajo dominio español, provocando un incidente entre los dos países que se saldó a favor de España con la firma de un acuerdo hispanoalemán en 1885, aunque implicó la pérdida de las islas Marshall en favor de los germanos, así como el derecho de establecer una base naval en las Carolinas.

Según Ramón Villares, «fue un monarca popular, gracias a su breve matrimonio con su prima María de las Mercedes y a gestos como su temprana visita al ejército del Norte, o a su presencia, no siempre aprobada por el gobierno, en lugares abatidos por alguna tragedia (inundaciones, epidemias de cólera…). Popularidad que, de forma más programada, se quiso lograr con la realización de viajes a distintos lugares del reino. Era un modo complementario de legitimar la monarquía. (…) "Al rey se le quiere más cuando a más de serlo se le ve", le advierte Durán y Bas a Cánovas en 1877, en solicitud de una visita regia a las provincias catalanas que no sea de "paso"... El calendario de los viajes interiores del rey fue, pese a su mala salud, muy intenso. De hecho acabó visitando personalmente gran parte de las regiones españolas, así como sus principales instituciones».[17]

Muerte

Alfonso XII visitando el hospital de coléricos de Aranjuez (1885).

En 1885 se desató una epidemia de cólera en Valencia que se fue extendiendo hacia el interior del país. Cuando la enfermedad llegó a Aranjuez, el monarca expresó su deseo de visitar a los afectados, a lo que el Gobierno de Cánovas del Castillo se negó por el peligro que ello entrañaba. El rey partió entonces sin previo aviso hacia la ciudad y ordenó que se abriera el Palacio Real de Aranjuez para alojar a las tropas de la guarnición. Una vez allí, consoló a los enfermos y les repartió ayudas. Cuando el Gobierno conoció el viaje del soberano, envió al ministro de Gracia y Justicia, al capitán general y al gobernador civil para que le llevasen de vuelta a Madrid. Cuando llegó, el pueblo, enterado del gesto del rey, le recibió con vítores y, retirando a los caballos, condujo al carruaje hasta el Palacio Real de Madrid.

Poco tiempo después, el 25 de noviembre, Alfonso XII murió de tuberculosis[18]​ en el Palacio Real de El Pardo. Tiene dedicado un monumento en el parque del Retiro de Madrid.