Aecio

Flavio Aecio
Diptych Aetius.jpg
Bajorrelieve que se considera que
representa a Flavio Aecio
Magister equitum per Gallias (425-429)
Magister militum (429-454)
Años de servicio405 - 454
LealtadLabarum.svg Imperio romano de Occidente
Conflictos

Caída del Imperio romano de Occidente
425 Sitio de Arlés
428 Campaña contra los francos
430 Campaña en Nórico
435 Sitio de Arlés
432 Campaña contra los francos
432 Batalla de Rímini
435 Revuelta de los burgundios
436 Campaña contra los visigodos
436 Batalla de Narbona
436 Saqueo de Worms
438 Batalla de Mons Colubrarius
448 Batalla de Vicus Helena
451 Batalla de Châlons


452 Invasión de Italia por Atila
Información
Nacimientoca. 391
Durostorum
Fallecimiento21 de septiembre del 454
Rávena

Flavio Aecio (en latín Flavius Aetius; c. 396-21/22 de septiembre de 454)[1]​ fue un general romano y el hombre más influyente durante el periodo final del Imperio romano de Occidente, dos décadas (433-454) en las que dirigió la defensa del Imperio contra los ataques de los pueblos bárbaros. Precedido por jefes militares mediocres y efímeros, Aecio destaca en su cargo por ser capaz de poner orden a un caótico y tambaleante Imperio de Occidente.

Fue uno de los más brillantes genios militares en la historia de Roma por su gran participación en la Batalla de los Campos Cataláunicos, donde logró una victoria moral sobre el ejército huno, que no pudo doblegar a las fuerzas coligadas de romanos, francos, alanos y visigodos.

Ninguno de los dos bandos pudo acabar con el otro y la batalla acabó en un "empate técnico"; pero como frenó el empuje de Atila y acabó con el aura de invencibilidad del rey huno, suele atribuirse la victoria a los romanos.

Posteriormente, Atila se retiró a las estepas húngaras para regresar un año más tarde y acometer contra Italia, empresa de la que se retiraría luego de reunirse con el papa León I el Magno.

El asesinato de Aecio, a manos del emperador Valentiniano III, en 454, destruiría las esperanzas del imperio de recuperarse y lo condenaría al fracaso, al no volver a aparecer un líder político como él hasta el fin del Imperio romano de Occidente.

Biografía

Primeros años

Aecio nació en la última década del siglo IV en Durostorum,[8]

Carrera militar

Se sabe que su padre, Gaudencio, había logrado que Honorio pactara una alianza con los hunos para atacar a los bárbaros que amenazaban las fronteras romanas y como garantía de dicho pacto, se hizo un intercambio de rehenes, resultado del cual Aecio vivió entre los hunos cerca de tres años, durante los que se familiarizó con sus costumbres y sus tácticas militares.

Sirvió como magister equitum en la Galia durante la jefatura militar de Felix,[9]​ hasta que en 433 alcanzó él mismo la magistratura de magister militum. A partir de aquí, se convirtió en la persona más relevante del Imperio de Occidente. Protegió Italia y detuvo la expansión de los bárbaros: frenó a los visigodos en la Galia y arrinconó a los burgundios en Saboya. En la Batalla de Mons Colubrarius (año 438) derrotó a los godos, lo que fue celebrado por el poeta Merobaudes en uno de los dos panegíricos que le dedicó. Otras decisiones son mal recibidas, pero inevitables, como el reconocimiento del asentamiento vándalo en el norte de África.

Su campaña más notable, la que le valdrá para la historia el sobrenombre de «el último romano», será la que dirigirá contra los hunos. Sintiéndose insultado su caudillo, Atila, por el emperador Valentiniano III ante el rechazo de la petición de mano de su hermana Honoria, se lanza a destruir Roma. Para ello convoca una gran confederación de tribus escitas, sármatas, gépidas, ostrogodas, que se unen a los hunos en su marcha. Pero Aecio dirigiendo magistralmente a francos, alanos, visigodos, y a las tropas romanas que quedan logra una gran victoria en los Campos Cataláunicos en el año 451: es la última gran batalla del Imperio de Occidente.

En esta batalla cayó el poderoso rey visigodo Teodorico I, vital aliado de Aecio. Éste, temiendo un peligroso incremento del poder visigodo, alentó a Turismundo, hijo de Teodorico, a acudir a Tolosa para asegurarse la sucesión con la idea de envolver al reino visigodo en una guerra entre pretendientes rivales al trono. La marcha del importante contingente visigodo impidió a Aecio exterminar a los invasores, permitiendo a Atila la retirada con los restos de su ejército. El rey huno, pues, podrá reorganizar sus tropas e invadir la península itálica al año siguiente (452) ante la total impotencia de Aecio. Llegado ante las murallas de Roma, se cuenta que Atila no tomó la ciudad gracias a la intervención del Papa León I, aunque más que probablemente se debiera a las epidemias y hambrunas que su ejército estaba sufriendo.

Muerte

Para desgracia de Aecio, su popularidad (su contemporáneo, el poeta hispanorromano Merobaudes, escribió dos panegíricos en su elogio) le valdrá el recelo del emperador, quien, abrigando sospechas de una hipotética pretensión al trono, hizo que lo llamaran a palacio, y después de una intensa discusión, asesinó por sorpresa a Aecio atravesándolo con una espada. Al año siguiente, dos antiguos oficiales de Aecio asesinaron al emperador durante un desfile militar, seguramente a instancias del influyente y rico senador romano Petronio Máximo, que aspiraba al trono.